En la reciente cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, un tema crucial quedó sin mencionar en el comunicado oficial de la Casa Blanca: Taiwán. Sin embargo, según las versiones de Pekín sobre las conversaciones, Xi hizo hincapié en la necesidad de que Trump se oponga formalmente a la independencia de Taiwán y maneje la situación con cautela.
Tras su encuentro anterior en mayo, Trump había revelado que Xi le preguntó directamente si Estados Unidos defendería a Taiwán en caso de un ataque chino. En esa ocasión, el presidente estadounidense comentó a los periodistas: «Solo hay una persona que sabe eso, y soy yo», planteando además si tenía sentido que las fuerzas estadounidenses «viajaran 9,500 millas para luchar en una guerra» por este asunto.
Silencio significativo
En esta ocasión, Trump fue mucho más reservado. «No hablamos demasiado sobre eso», indicó a los medios durante el fin de semana. Afirmó que «en este momento está bien. Simplemente está avanzando» y añadió que «él entiende muy bien cómo me siento» refiriéndose a Xi.
Este silencio podría tener un significado importante. Anteriormente, Trump había descrito un paquete de armas propuesto por valor de 14 mil millones de dólares para Taiwán como «una muy buena carta de negociación» en sus tratos con Pekín. Este paquete ha estado paralizado durante meses.
Confusión sobre ventas de armas
Para complicar aún más la situación, el embajador estadounidense en China, David Perdue, declaró a Fox News que Trump había ofrecido vender armas a Xi durante la cumbre. Sin embargo, el Departamento de Estado aclaró posteriormente que la legislación estadounidense prohíbe las ventas de armas a China y no hay planes para llevarlas a cabo.
Pekín considera a la isla autogobernada como parte de su territorio. La mayoría de los países, incluida Estados Unidos, no reconocen a Taiwán como un estado independiente; sin embargo, Washington se opone firmemente a cualquier intento de tomar la isla por la fuerza y está comprometido a suministrarle armamento.