Porsche ha anunciado la reducción de 5,000 empleos adicionales para el año 2035, lo que eleva el total de despidos a aproximadamente 9,400 puestos, es decir, cerca de una quinta parte de su plantilla. Este movimiento se produce en un contexto donde Volkswagen también está considerando duplicar sus recortes planificados hasta alcanzar los 100,000 empleos, en medio de la peor crisis industrial que Alemania ha enfrentado en generaciones.
La noticia llega mientras la demanda global se muestra débil y la competencia china se intensifica. Además, Porsche ha tenido que abandonar inversiones en vehículos eléctricos (EV) que resultaron costosas y han contribuido a una caída del 93% en su beneficio operativo el año pasado. Desde 2019, el sector automotriz alemán ha perdido alrededor de 125,000 empleos debido a una disminución continua en la producción industrial.
Acuerdo evita despidos forzosos pero frena el crecimiento salarial
El acuerdo alcanzado entre Porsche y los representantes laborales permite que los recortes se realicen gradualmente a través de jubilaciones, bajas voluntarias y ofertas de indemnización, evitando así despidos directos. Esta medida complementa una ronda previa de recortes que incluyó 3,900 puestos finalizados en febrero de 2025.
A cambio de evitar despidos masivos, los empleados restantes enfrentarán aumentos salariales más reducidos, menores bonificaciones y restricciones más estrictas sobre el trabajo remoto. Se estima que cerca del 40% de las posiciones en las instalaciones alemanas de Porsche desaparecerán, lo que representa un impacto mucho mayor que en otras ubicaciones.
“El Paquete Futuro es beneficioso para Porsche”, afirmó Dr. Michael Leiters, presidente del consejo ejecutivo de Porsche AG. “Nos brinda la oportunidad de reorientar estratégicamente nuestra empresa e invertir en nuestra competitividad”. Actualmente, la compañía cuenta con aproximadamente 42,600 empleados.
Estrategia energética y EV culpables del colapso
Los ejecutivos han señalado como causas inmediatas la baja demanda global, la competencia china y los aranceles estadounidenses, además de un giro fallido hacia los vehículos eléctricos. Sin embargo, el declive de Porsche también refleja tensiones industriales más profundas atribuibles a decisiones políticas tomadas en Berlín y Bruselas.
A medida que Alemania se alejó del gas ruso barato que sostenía su sector manufacturero y cerró sus últimas plantas nucleares para impulsar una costosa transición hacia energías renovables, la situación se ha vuelto crítica. El canciller alemán Friedrich Merz reconoció recientemente que el país enfrenta una “crisis energética continua debido a la falta de gas ruso”.
Además, las regulaciones han presionado a los fabricantes para invertir fuertemente en producción de EVs cuando la demanda del consumidor no cumplía con las expectativas políticas. A finales de 2023, Berlín eliminó abruptamente subsidios para la compra de vehículos eléctricos.
Porsche fue uno de los más afectados al cancelar una plataforma eléctrica planificada después de años de inversión. Esta reversión generó cargos extraordinarios por €3.9 mil millones el año pasado y provocó una caída del beneficio operativo del 93%, pasando de €5.6 mil millones a solo €413 millones. Las ventas en China —anteriormente su mercado más lucrativo— han caído más del 50% desde su pico en 2021.
Crisis más amplia envuelve a la industria automotriz alemana
Los recortes anunciados por Porsche son solo un aspecto dentro del proceso mayor que está atravesando Volkswagen. El CEO Oliver Blume está considerando aumentar previamente sus despidos planeados desde 50,000 hasta 100,000 empleos y ha planteado cerrar cuatro fábricas después del año 2030.
No solo Porsche y Volkswagen enfrentan estos desafíos; BASF, Bosch y otros grandes fabricantes han cerrado plantas o implementado recortes significativos desde 2022. Mercedes-Benz y BMW también están ajustando costos mientras lidian con aranceles y la transición hacia vehículos eléctricos bajo presión creciente por parte de competidores chinos.
A pesar del panorama sombrío, el acuerdo logrado ofrece algo de tranquilidad a los trabajadores restantes: se continuará con la producción en las instalaciones existentes hasta 2035 gracias a una inversión prevista de €2.1 mil millones ($2.39 mil millones) destinada a su planta en Stuttgart-Zuffenhausen y al centro de investigación Weissach.
A medida que Alemania enfrenta esta transformación radical en su sector manufacturero —un pilar fundamental tras la Segunda Guerra Mundial— persiste una pregunta crucial: ¿qué alternativas existen para reemplazar una industria que se está desmantelando?
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 5,000 |
Número de empleos que Porsche cortará para 2035. |
| 9,400 |
Total de empleos eliminados por Porsche, representando casi un quinto de su fuerza laboral. |
| 100,000 |
Número de empleos que Volkswagen podría cortar a nivel grupal. |
| 125,000 |
Número aproximado de empleos perdidos en el sector automotriz en Alemania desde 2019. |
| 93% |
Disminución del beneficio operativo de Porsche en el último año. |