Rusia ha intensificado sus ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, así como contra lanzaderas de drones y bases de mercenarios extranjeros. Esta información fue proporcionada el domingo por el Ministerio de Defensa ruso.
Según el comunicado oficial, “la aviación operativo-táctica, los vehículos aéreos no tripulados de ataque, las tropas de misiles y la artillería de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia han destruido lanchas patrulleras, depósitos de combustible e instalaciones clave para el transporte y la energía que eran utilizadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania”.
Además, se señaló que las fuerzas rusas eliminaron lugares destinados al ensamblaje y lanzamiento de vehículos aéreos no tripulados de largo alcance. También fueron atacados puntos de despliegue temporal de formaciones armadas ucranianas y mercenarios extranjeros en un total de 141 zonas.
Impacto en la infraestructura militar
Estos ataques forman parte de una estrategia más amplia por parte del Kremlin para debilitar las capacidades defensivas ucranianas. La destrucción de infraestructuras críticas no solo afecta a las operaciones militares, sino que también tiene repercusiones significativas en la vida civil.
La utilización intensiva de drones y otros sistemas avanzados por parte del ejército ruso subraya la evolución del conflicto hacia un enfrentamiento más tecnológico y menos convencional. Las autoridades rusas afirman que estas acciones son necesarias para garantizar su seguridad nacional frente a lo que consideran amenazas externas.