En un contexto de creciente tensión, las fuerzas de la República Islámica de Irán han ampliado su respuesta a la agresión estadounidense-israelí, dirigiendo sus ataques no solo a las bases militares de EE.UU. en Medio Oriente, sino también a otros objetivos vinculados a Washington. Esta declaración fue realizada por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, durante una reciente entrevista con Al Jazeera.
Araghchi subrayó que “es natural que no nos hayamos limitado únicamente a sus bases militares”, enfatizando que cualquier lugar donde haya una concentración de estadounidenses ha sido considerado como objetivo legítimo. El canciller iraní también apuntó a la responsabilidad de EE.UU. en la inestabilidad regional, afirmando: “Es el comportamiento de EE.UU. lo que ha llevado a la región a este punto”. Enfatizó que Irán actúa únicamente en defensa propia, señalando: “Solo nos estamos defendiendo”.
Aumento de las hostilidades en la región
La escalada del conflicto se ha intensificado desde que Israel y EE.UU. lanzaron una ofensiva conjunta el 28 de febrero, cuyo objetivo declarado era “eliminar las amenazas” provenientes de Irán. Este ataque resultó en la muerte del ayatolá Alí Jameneí, así como de varios altos mandos militares.
Como respuesta, Teherán ha llevado a cabo más de 50 oleadas de ataques con misiles balísticos y drones dirigidos tanto contra Israel como contra instalaciones estadounidenses en diversos países del Oriente Medio. Además, Irán ha logrado casi bloquear por completo el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas comercializados globalmente, lo que ha provocado un aumento significativo en los precios.
Nuevas promesas y estrategias defensivas
El nuevo líder supremo de Irán se dirigió a la nación por primera vez tras su nombramiento, prometiendo vengar cada una de las muertes sufridas por su pueblo y calificando como “fundamental” continuar bloqueando el estrecho de Ormuz. También mencionó la posibilidad de abrir nuevos frentes donde el enemigo tenga menos experiencia y sea extremadamente vulnerable.
A pesar del caos generado por los ataques y la respuesta iraní, Washington mantiene su postura optimista, asegurando que está ganando el conflicto y anticipando que la ofensiva concluirá “muy pronto”, argumentando que “no queda nada que atacar”.
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