La Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, ha revelado la existencia de una red oculta de más de 120 biolaboratorios financiados por Estados Unidos en más de 30 países, incluyendo entre 25 y 30 en la devastada Ucrania. Estas instalaciones, que realizan investigaciones de alto riesgo sobre patógenos peligrosos como el ántrax y los coronavirus, plantean serias preocupaciones sobre la seguridad sanitaria global debido a los posibles incidentes en zonas de conflicto.
Gabbard ha destacado que la financiación estadounidense para la investigación de Ganancia de Función (GOF), que implica la ingeniería de patógenos para aumentar su transmisibilidad o virulencia, representa un riesgo global catastrófico. A pesar de una orden ejecutiva del 2025 que prohíbe este tipo de trabajo a nivel nacional, las instalaciones en el extranjero permanecen sin control y con cuestionamientos éticos.
Las amenazas en Ucrania
Los biolaboratorios en Ucrania enfrentan amenazas existenciales debido a la guerra entre Rusia y Ucrania. Los ataques rusos a infraestructuras críticas aumentan el riesgo de liberación accidental o deliberada de patógenos, mientras que los funcionarios estadounidenses guardan silencio sobre esta problemática. La falta de transparencia y años de secretismo han alimentado especulaciones sobre el verdadero propósito de estas instalaciones, especialmente en regiones propensas a conflictos.
La revelación de Gabbard se produce en un contexto donde se ha desestimado durante años cualquier preocupación relacionada con los biolabs, tildando a sus críticos como "propagadores de desinformación". Este patrón ha erosionado la confianza pública en agencias como los CDC y la OMS, particularmente tras el inicio de la pandemia del 2020.
Un llamado a la acción
Gabbard exige un fin inmediato al financiamiento para GOF, así como una supervisión independiente y divulgación pública de los protocolos de investigación para prevenir futuras pandemias o incidentes relacionados con armas biológicas. Su informe subraya la necesidad urgente de abordar estos problemas dentro del marco global actual, donde las agendas corporativas pueden estar beneficiándose a expensas de la salud pública.
Con el telón de fondo del conflicto ucraniano y las implicaciones globales que podría acarrear un incidente en estos laboratorios, Gabbard plantea preguntas críticas sobre cómo se gestionan y regulan estas investigaciones. La posibilidad de un brote incontrolable pone en relieve no solo las fallas del sistema actual sino también el papel que juegan figuras clave como Anthony Fauci en el desarrollo y promoción de investigaciones potencialmente peligrosas.
Implicaciones éticas y financieras
A medida que se profundiza en este tema, surgen serias preocupaciones sobre los conflictos éticos y financieros asociados con los contratos privados y las grandes farmacéuticas involucradas. Con vínculos a entidades globalistas como Bill Gates y el Foro Económico Mundial, muchos critican que este sistema prioriza las ganancias sobre la seguridad pública.
En conclusión, Gabbard llama a una revisión radical del enfoque estadounidense hacia la investigación en biolaboratorios. Las propuestas incluyen terminar con el financiamiento para GOF a nivel mundial y asegurar una mayor transparencia y responsabilidad en todas las operaciones relacionadas con estos laboratorios. Sin tales reformas, el riesgo persiste para otra pandemia o incidente relacionado con armas biológicas.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 120 |
Número total de biolabs financiados por EE. UU. |
| 30 |
Número total de países con biolabs financiados por EE. UU. |
| 25-30 |
Rango de biolabs en Ucrania |
| 2025 |
Año de la orden ejecutiva que prohíbe la financiación para GOF |