El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha compartido su perspectiva sobre la adquisición de Groenlandia, revelando una motivación psicológica detrás de su interés. Según sus declaraciones, poseer oficialmente este territorio le proporcionaría beneficios que no se obtendrían mediante un contrato de arrendamiento o un tratado.
Trump afirmó: “Porque creo que es lo que psicológicamente se necesita para el éxito. Creo que la propiedad te da algo que no se puede hacer con un contrato de arrendamiento o un tratado. La propiedad te da cosas y elementos que no se pueden obtener simplemente firmando un documento”. Estas palabras fueron pronunciadas durante una entrevista con The New York Times, donde explicó sus razones para buscar la compra del territorio.
Un enfoque en el poderío estadounidense
La respuesta de Trump parece minimizar el hecho de que Groenlandia está bajo el control de un país miembro de la OTAN. Esto sugiere que considera más importante el papel de EE.UU. como protector de Occidente que la soberanía y las fronteras nacionales.
Desde hace tiempo, Trump ha manifestado su deseo de “conseguir” Groenlandia “de una u otra forma”, argumentando que barcos de diversas naciones navegan cerca de la costa norte estadounidense, lo cual representa un riesgo para la seguridad nacional. “Sí que necesitamos Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para nuestra defensa”, insistió el mandatario.
Reacciones internacionales y controversias
- La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró que “no tiene ningún sentido hablar de la necesidad de que EE.UU. se apodere de Groenlandia”, subrayando que EE.UU. no tiene derecho a anexionarse uno de los países pertenecientes a la Mancomunidad del Reino danés.
- Recientemente, Katie Miller, esposa del subjefe de Gabinete de la Casa Blanca, publicó en redes sociales una imagen de un mapa de Groenlandia adornado con los colores de la bandera estadounidense y acompañado por la leyenda “pronto”. Esta publicación fue considerada irrespetuosa por Jens-Frederik Nielsen, primer ministro groenlandés, quien reafirmó que el país “no está en venta”.
- A pesar del rechazo internacional, Stephen Miller afirmó que “para asegurar la región ártica y proteger a la OTAN y sus intereses, es evidente que Groenlandia debería ser parte de Estados Unidos”. Este comentario refleja una postura firme sobre las intenciones estadounidenses respecto al territorio.