Mientras India se hundía en una tragedia de COVID-19 que empequeñecía todo lo que había experimentado el país en la pandemia hasta ahora, con hospitales inundados, escasez de suministros de oxígeno y supuestamente el robo de vacunas de los almacenes, los políticos estadounidenses a miles de kilómetros de distancia clamaban por poner fin a las restricciones pandémicas.
Las elecciones en la Comunidad de Madrid celebradas el pasado martes 4 de mayo obtuvieron récord de participación, con un gran 76,25%. Isabel Díaz Ayuso convenció al electorado con su "libertad" frente a un PSOE mermado por Más Madrid; Vox, que mantuvo el tipo; y un Podemos en horas bajas que acabó con la dimisión de Pablo Iglesias.
A tenor de los sondeos, y después de haber vivido la más zafia campaña electoral que se recuerde a izquierdas y a derechas -y no precisamente por la pandemia del Covid-19-, la única opción para que Madrid no se radicalice pasa por Ciudadanos, muy a pesar de ese Partido Popular que ha intentado desintegrarle sin ápice de vergüenza.
A las pocas horas, mejor sería decir minutos, de que finalizara el Estado de Alarma a las 00:00 horas del pasado día 9, una parte de la sociedad nos demostró, sin ningún lugar a dudas, que era una pésima decisión desde el punto de vista sanitario.
Tal y como anunció el presidente de la formación, Santiago Abascal, los servicios jurídicos de VOX han presentado una petición de diligencias complementarias al Juzgado Número 8 de Madrid, en el que solicitan que se llame a declarar a Pablo Iglesias por los hechos violentos que tuvieron lugar en Vallecas durante el acto de precampaña.
Ya han pasado las elecciones a la Comunidad de Madrid, y según mi opinión se han producido una serie de consecuencias trascendentales para el futuro de nuestro país, que me conducen a unas breves reflexiones que estimo debemos considerar.
La formación amplia a los delitos de infidelidad en la custodia de documentos y posible encubrimiento para "perjudicar la candidatura de Rocío Monasterio".
La campaña electoral del 4-M se ha recrudecido según pasaban los días. Descalificaciones, debates que no terminaron de cuajar, amenazas de muerte... y ahora un duro golpe para Podemos: La Brigada Provincial de Información de Madrid atribuye a dos empleados del departamento de Seguridad de la formación morada un "papel de liderazgo" en las agresiones a la Policía en el acto electoral de Vox en Vallecas.