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    23-Oct-2018

OPINIÓN

Por el viejo marino que vive en mi aldea y sus cuentos, tuve la ocasión de conocer la envidiable suerte que tienen los autónomos, gracias al deseo que le concedió Aladino con su lámpara mágica, pero como es gran cuentacuentos me ha narrado otras pequeñas historias interesantes que me gustaría compartir.
“¿Que no hay infierno? Sí, hay... (Cállate, corazón, que esto bien por desgracia, lo sabemos tú y yo.)”, Rubén Darío.
Recuerdo que en mi Córdoba natal, de ello más de 60 años atrás, imagino que el fenómeno se repetía también en otras ciudades y países, se popularizaron los cines clubes, el que no concurría era como una manera de no existir.
Me cuentan que la historia de Mariano comenzó en la playa de mi aldea. Todas las mañanas solía pasear junto a la orilla, a paso ligero, dejando que la resaca de las olas mojase sus pies descalzos.
El diario La Nación de Buenos Aires publicó una nota, titulada “Rescate en Tailandia: los héroes que hicieron posible la epopeya”, que me llamó la atención.
Cesión tras cesión es el único recurso que le queda a Pedro Sánchez para continuar como inquilino en la Moncloa.
Dicen que fue el entonces Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura, quien a comienzos de siglo acuñó esa frase de que las negociaciones debían realizarse “con luz y taquígrafos”, para que se conociera qué se cedía y a cambio de qué.
La traición y la mentira son dos de los elementos básicos de la política, sobre todo cuando se trata de combatir entre compañeros. Si las hemos visto a lo largo y ancho de nuestra historia patria cómo no las íbamos a encontrar en este penúltimo acto de la larga y dramática guerra de sucesiones del Partido Popular.
Cuenta Jorge Zepeda Patterson que “El narco llegó a las urnas”. Según su relato, los narcos decidieron que los funcionarios no son de fiar, incluso comprados; y que resulta más seguro tener los propios.
Intentar gobernar con tantas deudas acumuladas a las restantes formaciones políticas y un fardo cargado de mentiras, improvisaciones y promesas incumplidas resulta utópico. A modo de ejemplo y en principio contemplaremos el problema suscitado a propósito del nombramiento irrealizado de un nuevo responsable de RTVE.
Albert Boadella, el cómico siempre crítico con los desmanes del poder catalán, su Ubú president con el que criticaba a Pujol fue buena expresión de ello, y le costó un destierro de facto de su Cataluña natal; de repente irrumpe en la política como flamante president de ese territorio imaginario llamado Tabarnia.
Uno de los crímenes periodísticos más repugnantes que he vivido tienen que ver con Cristina Fallarás, que ahora la incluyen en la lista de consejeros de RTVE, a comienzos del dos mil.
Recuerdo que en una de las tantas exitosas series de televisión en donde el argumento gira sobre los servicios secretos de los países, es claro que el tema vende, que con buenos libretos generalmente apoyados en la realidad, atraen audiencias, se mostraba a un departamento especial de los servicios secretos en el cual sus integrantes, todos ellos gente de primerísimo nivel, se especializaban, su única actividad era descubrir caminos insólitos en que sus potenciales enemigos podían atacarlos.
Si el entusiasmo de Podemos en el hemiciclo del Congreso tras ganar Pedro Sánchez la moción de censura pudo parecer tan exagerado que hasta los propios socialistas se miraban entre sí con evidente desconcierto, lo que ha ocurrido después invita a pensar que entre los dos líderes de la izquierda existe algo más que amistad interesada, existe un acuerdo político.


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