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El Tribunal Constitucional como garante de nuestros derechos

El Tribunal Constitucional como garante de nuestros derechos

Por Nicolás Poveda
jueves 15 de julio de 2021, 09:41h

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Acaban de comunicar los medios, la sentencia del Tribunal Constitucional dictada sobre el primer estado de alarma que se sacó de la manga el presidente monclovita, y con el lenguaje menos grave, solo cabe decir ante la misma que se trata de un repaso sustancial a la ilegal conducta del autor citado, que vulnero de forma clara y sin justificación alguna nuestros derechos fundamentales, principalmente el relacionado con el confinamiento y la libertad de movimientos de la ciudadanía.

Es importantísimo su contenido, ya que viene en demostrar al menos y a primera lectura, dos graves conclusiones. Que no se han respetado nuestros derechos fundamentales y también que quien ha hecho semejante tropelía no es otro que el Gobierno de la nación.

Es evidente que la libertad, entre cuyo concepto tiene especial relevancia la libertad de movimientos, es una de las más importantes consecuencias del estado democrático y social de derecho. Sabemos que existen teorías políticas que incluyen en sus contenidos la perdida de derechos del ciudadano en favor del estado, lo que en casos de extrema gravedad podría ser considerado como justo, pero siempre que, por un lado, se decrete en beneficio acreditado de la comunidad y por otro lado se respete la legalidad formal vigente.

En este caso, según considera el Tribunal Constitucional, ni lo uno ni lo otro, en cuanto a lo primero, cabe señalar que si bien la sentencia establece la gravedad de la situación derivada de la pandemia generada por el coronavirus, no existía razón justificada para el confinamiento en los términos que se acordó, ya que no se conocía, y mucho nos tememos que aún no se conoce, el alcance de los contactos concretos entre personas y las circunstancias en que estos pueden realizarse, ya que los informes y los distintos estudios realizados con contradictorios y no se han tenido en cuenta por el autor del desaguisado.

En cuanto a la adopción de la medida del estado de alarma, no se considera adecuada para la adopción de gravísima medida limitadora de la libertad individual y social, debiendo haber adoptado el estado de excepción, conforme establece el art.º 55, que cita el estado de excepción o de sitio en relación con la limitación del art.º 19 de la Constitución Española sobre la libertad de movimientos. Sin embargo, se adopta erróneamente el estado de alarma.

El estado de excepción; el estado de alarma y el estado de sitio se regulan en la Ley Orgánica 4/81 de 1 de Junio, y tienen efectos y consecuencias distintas según se desprende del texto de los arts. 4 y ss. (alarma) y arts. 13 y ss. (excepción) de la referida normativa, y en concreto el art.º 19 de la misma con referencia concreta a la libertad de movimientos. En definitiva, mayor limitación para el gobernante en la adopción del estado de excepción que en el de alarma.

En el presente caso nos encontramos con que lo actuado por el gobernante son medidas propias de un estado de excepción, pero que el difumina bajo la forma de estado de alarma, siendo relevante que en el estado de alarma, el gobierno simplemente al Congreso le da cuenta de la medida y la aporta, si lo considera procedente los informes correspondientes (art.º 8); por el contrario el estado de excepción, el gobierno está obligado a solicitar la autorización para su adopción del Congreso, que una vez recibida la examinara y aprobara o introducirá las modificaciones que estime convenientes (art.º 13 de la C.E.) lo que conlleva un trámite parlamentario de discusión y debate que entre otras cosas sirve para que la ciudadanía se entere de los pros y los contras de la medida, pero no se hace ya que en el otro caso no se exige legalmente.

Nuevamente vemos como el presidente monclovita, elude el control del Congreso aun estando obligado a ello, simplemente cambiado la denominación de la norma, lo que podría representar un fraude de derecho.

Esta tenemos, ahora unos se rasgarán las vestiduras y otros alegaran desconocimiento de los otros, la verdad es que la gente sigue muriendo y creo que vamos por la quinta ola o algo así, lo que es de todo punto gravísimo, porque ha demostrado que las medidas adoptadas no sirvieron mas que para acaparar las poder el ejecutivo.
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