Erin Patterson, condenada por un caso de envenenamiento con setas, no asistirá a su apelación de manera presencial. En cambio, ha optado por participar a través de un enlace de video desde el Centro Dame Phyllis Frost, una prisión de máxima seguridad ubicada en las afueras de Melbourne, donde cumple su condena.
El equipo legal de Patterson presentó el pasado noviembre un documento de tres páginas que detalla los argumentos que pretenden utilizar para intentar anular su condena.
Argumentos en la apelación
La apelación se basa en siete fundamentos que serán evaluados por un tribunal compuesto por tres jueces. Uno de los principales puntos que sus abogados señalan es la inclusión de pruebas que, según ellos, no debieron ser vistas por el jurado. Entre estas pruebas se encuentra información sobre el seguimiento del teléfono móvil de Patterson, que indicaba que había viajado a lugares donde se habían avistado recientemente setas mortales.
Además, los abogados argumentan que no debió permitirse como evidencia la información proveniente de «amigos de Facebook». Esto incluye mensajes en línea donde Patterson expresaba su descontento hacia sus suegros y su esposo separado, Simon Patterson, a quien llegó a calificar como un «vago».
Prejuicio y justicia
El equipo legal sostiene que toda esta evidencia fue irrelevante y prejudicial, lo que provocó una considerable injusticia procesal.