La búsqueda de maximizar la energía cruda, sin ceder ante la ideología del net zero, se presenta como el nuevo modelo para naciones seguras. Durante años, el discurso predominante sostenía que las energías renovables salvarían al planeta, que los combustibles fósiles eran perjudiciales y que la energía nuclear era un vestigio radiactivo de épocas pasadas. Sin embargo, esta narrativa está cambiando, no por un repentino aprecio hacia el uranio, sino porque las élites globales requieren una energía base constante y robusta para operar centros de datos de inteligencia artificial, reforzar militarmente a sus países en medio de conflictos internacionales crecientes y garantizar el suministro eléctrico en un contexto de crisis energética.
Recientemente, Estados Unidos y Canadá anunciaron planes para construir diez nuevos reactores nucleares cada uno, marcando la mayor iniciativa coordinada en América del Norte en varias décadas. Este movimiento refleja una aceptación pragmática de que las turbinas eólicas y los paneles solares por sí solos no pueden alimentar la maquinaria bélica, estabilizar la red tras un apagón ni sostener el auge de la inteligencia artificial que está redefiniendo el dominio global.
Una nueva era nuclear
La reciente expansión nuclear es vista como un impulso hacia el control energético y la seguridad necesaria para mantenerse a flote en un mundo convulso. Entre los puntos clave destacan:
- El anuncio de Estados Unidos y Canadá sobre la construcción de diez nuevos reactores nucleares representa una respuesta significativa a las necesidades energéticas actuales.
- El auge de la inteligencia artificial, junto con conflictos como el de Irán y la inestabilidad geopolítica, han elevado la seguridad energética por encima de los objetivos climáticos en términos de prioridad política.
- China ha incrementado su capacidad nuclear en 34 gigavatios durante la última década, mientras que Estados Unidos solo ha añadido una planta nueva; esto posiciona a China como líder mundial en producción nuclear.
- La narrativa sobre energías renovables se ve relegada a medida que las naciones comprenden que estas no pueden proporcionar la energía continua necesaria para los centros de datos de IA ni para mantener estables las redes eléctricas.
- Aunque los combustibles fósiles siguen siendo predominantes, la energía nuclear está ganando terreno como fuente cero-carbono y más difícil de bloquear.
Causas del cambio en el panorama energético
Los mercados energéticos globales enfrentan una crisis creciente. La demanda generada por el auge de la inteligencia artificial exige centros de datos que consumen tanta electricidad como pequeñas ciudades. El conflicto en Irán ha alterado las cadenas de suministro de petróleo y gas. Esta inestabilidad geopolítica lleva a cada nación a cuestionar su dependencia del suministro energético extranjero. Las presiones climáticas y las normativas sobre carbono están perdiendo protagonismo frente a una agenda más urgente y realista: evitar vulnerabilidades derivadas de una excesiva dependencia energética.
El Ministro de Energía canadiense, Tim Hodgson, presentó un plan para un “nuevo renacimiento nuclear civil” como parte fundamental del objetivo nacional de duplicar la capacidad eléctrica para 2050. “No hay un plan creíble para lograrlo sin energía nuclear”, afirmó Hodgson durante una conferencia en Ontario. Esta declaración subraya que Canadá necesita aprovechar sus ventajas energéticas si desea convertirse en una superpotencia energética.
Por su parte, la administración Trump anunció su intención de destinar miles de millones en préstamos federales para impulsar la construcción de plantas nucleares en Estados Unidos. Según este plan, se busca “producir un dominio estadounidense duradero en el mercado global de energía nuclear”. Este enfoque tiene como objetivo revertir años de estancamiento en los mercados nucleares occidentales.
La carrera por el dominio energético
A lo largo de la última década, Estados Unidos solo logró completar una nueva planta nuclear; esta estuvo marcada por retrasos y costos excesivos. En contraste, China ha añadido 34 gigavatios a su capacidad nuclear durante ese mismo periodo. Con estos avances, China está camino a superar tanto a Estados Unidos como a Francia como el mayor productor mundial de energía nuclear dentro de diez años. Aunque los planes norteamericanos son significativos, palidecen ante los ambiciosos objetivos nucleares delineados por China en su más reciente plan quinquenal.
Este cambio estratégico no es casualidad; los centros de datos requieren enormes cantidades de electricidad disponible constantemente. Las energías solar y eólica son intermitentes y dependen del clima y la luz solar; no pueden ofrecer la estabilidad base necesaria para infraestructuras dedicadas a IA. Según analistas energéticos, “la energía nuclear es realmente la única fuente verde capaz de estabilizar redes eléctricas”. Mientras Francia y EE.UU. se rezagan en aprobaciones para nuevas plantas nucleares, China continúa construyendo más de 20 reactores anualmente.
A medida que las naciones buscan dominar el sector tecnológico basado en IA, también necesitan asegurar recursos energéticos sustanciales extraídos directamente del planeta. Las fuerzas armadas requieren energía confiable para sus operaciones logísticas y operativas. La fantasía del “green grid” se desvanece ante una realidad dura: solo fuentes como la energía nuclear, petróleo y gas pueden sostener al mundo moderno, lo cual es finalmente reconocido por las élites globales.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 10 |
Número de reactores nucleares que EE. UU. planea construir |
| 10 |
Número de reactores nucleares que Canadá planea construir |
| 34 GW |
Capacidad nuclear añadida por China en la última década |
| 1 |
Número de nuevas plantas nucleares construidas por EE. UU. en la última década |
| 100% |
Objetivo de duplicar la capacidad de la red eléctrica nacional de Canadá para el año 2050 |