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Irán rechaza los productos agrícolas estadounidenses y las condiciones de uso de fondos congelados
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Irán rechaza los productos agrícolas estadounidenses y las condiciones de uso de fondos congelados

sábado 27 de junio de 2026, 14:43h

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Iranian officials have firmly rejected claims from the Trump administration that newly unblocked frozen assets should be used exclusively for purchasing U.S. agricultural products, particularly GMOs. Chief negotiator Mohammad Bagher Ghalibaf emphasized Iran's autonomy in spending these funds, stating that any future purchases would depend on global market conditions rather than U.S. conditions. The June 17 memorandum of understanding between the U.S. and Iran is already facing challenges, with accusations of Israeli military actions complicating the agreement. Iranian leaders criticize American agricultural exports as dominated by genetically modified crops, raising public health concerns and reflecting a deep-seated mistrust between the nations.

Los funcionarios iraníes han rechazado de manera contundente las afirmaciones de la administración Trump sobre el uso exclusivo de los activos congelados recientemente desbloqueados del país para adquirir productos agrícolas estadounidenses. Esto implica que no se utilizarán organismos genéticamente modificados (OGM), como ha dejado claro el negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf.

A pesar de esto, el presidente Donald Trump y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, insisten en que miles de millones de dólares permanecerán en cuentas de custodia controladas por EE. UU., destinados a la compra de trigo, maíz y soja americanos. Sin embargo, los líderes iraníes afirman que no existe tal requisito en el acuerdo firmado.

Puntos clave

  • El negociador principal de Irán niega las afirmaciones estadounidenses sobre el uso de activos congelados para compras agrícolas americanas.
  • Irán sostiene que EE. UU. solo exporta «soja OGM, promesas incumplidas y charlas vacías».
  • El memorando de entendimiento (MoU) firmado el 17 de junio entre EE. UU. e Irán ya enfrenta tensiones debido a las operaciones israelíes en Líbano.
  • El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico, con Irán afirmando su derecho a cobrar tarifas por los barcos en tránsito.
  • La inteligencia estadounidense confirma que Irán no está desarrollando activamente armas nucleares, contradiciendo la retórica bélica.
  • Un conflicto prolongado podría desencadenar inflación global, crisis de refugiados y explotación por parte de Rusia o China.

Narrativas enfrentadas

Tras la firma del Memorando de Entendimiento entre EE. UU. e Irán el 17 de junio de 2026, destinado a frenar las hostilidades regionales, ambas naciones han presentado narrativas completamente opuestas respecto a la liberación de unos 12 mil millones de dólares en activos congelados.

La posición estadounidense: El presidente Trump afirmó que los fondos desbloqueados fluirían directamente desde bancos en Qatar hacia agricultores estadounidenses para suministrar bienes humanitarios a Irán. Según el Departamento del Tesoro estadounidense, este mecanismo busca evitar que el efectivo llegue a Teherán mientras se abre un nuevo mercado masivo para la agricultura estadounidense.

La posición iraní: El gobernador del Banco Central iraní, Abdolnasser Hemmati, y el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baqaei, aclararon rápidamente que Irán tiene total libertad para gastar los fondos como mejor le convenga. Afirmaron que cualquier futura compra a EE. UU. se basaría estrictamente en precios competitivos del mercado global y calidad, sin condiciones impuestas por Washington.

Desconfianza tras el memorando

El memorando del 17 de junio se suponía que sería un paso hacia la desescalada. En virtud del acuerdo, Estados Unidos acordó descongelar una cantidad indeterminada de activos iraníes, con Trump afirmando que el dinero se destinaría a comprar trigo, soja y maíz americanos. Sin embargo, Ghalibaf rechazó rápidamente esa interpretación al declarar en X que «la única cosecha que estamos recolectando es lo que ustedes sembraron: décadas de desconfianza». Añadió que EE. UU. exporta «soja OGM, promesas incumplidas y charlas vacías».

Este intercambio revela la profunda brecha psicológica entre ambas naciones. Para Irán, EE. UU. tiene un largo historial de intervencionismo militar frecuentemente realizado en nombre de los intereses israelíes. El golpe de Estado en 1953 contra el primer ministro democráticamente elegido en Irán, la guerra Irán-Irak donde EE.UU. apoyó a Saddam Hussein y el asesinato del general Qassem Soleimani por parte de la administración Trump en 2020 refuerzan la creencia en Teherán sobre la falta de confianza hacia Washington.

No obstante, el MoU ya comienza a mostrar fisuras. Irán acusó a Israel de violar el acuerdo al continuar sus operaciones militares contra Hezbollah en Líbano; según lo estipulado en el acuerdo ambos lados debían buscar una «terminación inmediata y permanente» del combate en ese país levantino. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio culpó a «los proxies iraníes» por socavar el acuerdo mientras que Irán condenó «el militarismo e intervencionismo estadounidense». Este ciclo de culpas es predecible pero oculta una verdad más profunda: ninguna parte está dispuesta a hacer las concesiones necesarias para lograr una paz duradera.

Fuentes incluyen:

RT.com

WSJ.com

Aljazeera.com

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