En Gander, Newfoundland, el embajador de Estados Unidos en Canadá elogió a esta pequeña localidad que acogió a miles de pasajeros de 38 aviones desviados durante las primeras horas tras los ataques del 11 de septiembre. Pete Hoekstra expresó: “Cuando la gente en América escucha la palabra Gander, nuestros corazones se ablandan”.
Hoekstra, como representante del gobierno estadounidense, agradeció la amistad y la colaboración de Canadá: “Gracias por ser un socio y por los sacrificios compartidos que han hecho con nosotros”. Sus declaraciones se producen en un contexto de tensas relaciones entre ambos países, marcadas por una guerra comercial. Antes de las conmemoraciones del 11-S, algunos residentes de Gander habían pedido que se revocara la invitación a Hoekstra.
Reacciones encontradas
A pesar de las controversias, el discurso de Hoekstra fue recibido con aplausos. Sin embargo, en comentarios posteriores, el ex primer ministro canadiense Jean Chrétien lanzó un mensaje claro a sus amigos estadounidenses: “Nunca confundan nuestra generosidad con debilidad”, lo que le valió una ovación de pie.
En Italia, un grupo de bomberos estadounidenses e italianos participó en una ceremonia simbólica al escalar 110 pisos del Galfa Tower para honrar a los primeros respondedores que perdieron la vida en el cumplimiento del deber. Vestidos con sus uniformes y portando su equipo, realizaron esta escalada en recuerdo del número de plantas de las Torres Gemelas.