En la Comisión de Asuntos Exteriores
El portavoz de Exteriores del GPP en el Congreso, Carlos Floriano, ha criticado la forma en que el Gobierno ha establecido su relación con Marruecos, caracterizándola como una serie de concesiones a cambio de estabilidad. En este contexto, Floriano ha denunciado que, tras la crisis vivida en Ceuta, se ha producido una confusión entre cooperación y dependencia, lo que ha dejado la seguridad de la frontera española en manos de decisiones tomadas al otro lado del estrecho.
Floriano subrayó que “la cooperación se negocia, la amistad se cultiva, pero la soberanía no se delega”, enfatizando que Ceuta no puede estar sometida a los caprichos de Marruecos. Por ello, instó al Ejecutivo a implementar una política exterior que asegure la protección de esta ciudad española en cualquier circunstancia.
Crisis migratoria y seguridad nacional
Aseguró que los acontecimientos en Ceuta el pasado 30 de julio no deben ser considerados únicamente como una crisis migratoria; más bien, los calificó como “una crisis de seguridad nacional” y “una crisis de soberanía”. Según él, estos eventos han revelado una notable falta de estrategia y voluntad política por parte del Gobierno para salvaguardar las fronteras españolas.
Floriano argumentó que la efectividad de la política exterior no puede evaluarse simplemente a través de reuniones o declaraciones sobre relaciones amistosas con Marruecos. “El resultado está en Ceuta”, afirmó, señalando que la crisis evidenció las deficiencias en la gestión del Ejecutivo.
Dependencia y planificación insuficiente
El portavoz advirtió que una frontera española no debe depender de las decisiones del país vecino y defendió que España debe tener la capacidad de proteger sus fronteras “incluso cuando decide no cooperar”. Reiteró que “nuestras fronteras las protege España” y que corresponde a este país tomar decisiones sobre su territorio.
Floriano también criticó al Gobierno por haber estado al tanto del riesgo de una nueva crisis en Ceuta. A pesar de haber incluido un Plan Integral de Seguridad para Ceuta y Melilla en su Estrategia de Seguridad Nacional 2021, han transcurrido cinco años sin avances significativos.
Falta de acción ante advertencias previas
La situación se complica aún más tras las declaraciones recientes de la ministra de Defensa, quien reconoció que el CNI había proporcionado información antes del 30 de julio. Floriano exigió claridad sobre quién recibió esa información y qué decisiones se tomaron respecto a ella.
Estrategia necesaria para el futuro
Recordó cómo el Gobierno modificó su postura histórica sobre el Sáhara Occidental para alinearse más con las posiciones marroquíes y preguntó qué beneficios obtuvo España a cambio. Según él, esta decisión no logró impedir nuevas presiones migratorias ni evitar las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla.
Pidió urgentemente una estrategia robusta para evitar que Ceuta y Melilla sean utilizadas nuevamente como herramientas de presión contra España. Esto incluye reforzar la frontera sur con recursos españoles y europeos, aumentar la participación de Frontex y vincular la relación privilegiada entre la UE y Marruecos al cumplimiento efectivo por parte del país norteafricano de sus obligaciones fronterizas.
Finalmente, instó al Gobierno a aclarar quién protege realmente la frontera cuando Marruecos decide no hacerlo, así como a explicar por qué sigue pendiente el Plan Integral de Seguridad para Ceuta y Melilla. También demandó respuestas sobre lo obtenido por España tras el cambio en su posición respecto al Sáhara para garantizar que ningún gobierno extranjero vuelva a usar una ciudad española como herramienta coercitiva contra España.