Un análisis reciente de estaciones sísmicas cercanas, ondas sísmicas de largo periodo e imágenes satelitales ha llevado a la conclusión de que el evento sísmico en Nepal y Tíbet fue, en realidad, un colapso glacial seguido de un flujo de escombros, descartando la posibilidad de un terremoto, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) el jueves.
Las autoridades nepalesas habían indicado previamente que un enorme bloque de hielo podría haberse desprendido de una montaña, arrastrando consigo rocas y otros sedimentos. Este fenómeno ha sido exacerbado por el cambio climático, que acelera el deshielo de los glaciares en la región del Himalaya del Hindu Kush. Mientras las labores de rescate continúan, los científicos se esfuerzan por reconstruir la secuencia exacta de los acontecimientos.
Impacto del cambio climático
Simon Cook, docente senior en energía, medio ambiente y seguridad en la Universidad de Dundee y especialista en glaciología, comentó que «el cambio climático podría tener un impacto significativo». Cook explicó que el permafrost está manteniendo parcialmente unidos algunos flancos montañosos; sin embargo, este permafrost se está calentando y degradando, lo que puede resultar en un aumento de deslizamientos de tierra.
Una hipótesis sugiere que el agua proveniente de lluvias o del deshielo podría haber desestabilizado el terreno o el hielo, desencadenando una reacción en cadena. Los científicos están analizando imágenes satelitales para determinar con precisión dónde ocurrió el deslizamiento, si algún lago glaciar se drenó repentinamente y dónde podrían haberse bloqueado ríos, además de recopilar datos sobre las recientes precipitaciones.