Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra, ya que no firmaron un tratado de paz tras la Guerra de Corea. La reunificación con el Sur había sido un elemento clave, aunque cada vez más irrealista, de la ideología del Norte hasta que Kim Jong-un la abandonó en 2024.
A pesar de ello, las amenazas contra el Sur no han cesado. Días antes de un ejercicio militar, Corea del Norte lanzó misiles balísticos hacia Japón y reiteró su advertencia de que tiene derecho a utilizar sus armas nucleares si se siente amenazada. Más misiles fueron disparados el jueves.
Preocupaciones por la seguridad nacional
Un tema de mayor preocupación para Corea del Sur es que la administración Trump ya no separa los asuntos de seguridad y comercio. Trump expresó su descontento por la negativa de Corea del Sur a unirse a él en su conflicto en Irán, además de mostrar insatisfacción como socio comercial.
Su administración ha criticado que el gasto anual de $1 mil millones (£734 millones) para albergar tropas estadounidenses no es suficiente, que Corea del Sur está demorando en invertir los $350 mil millones prometidos y que discrimina a las empresas estadounidenses que operan en el país.
Reducción de la dependencia
A medida que las disputas comerciales se transforman en preocupaciones de seguridad nacional, algunos han sugerido que Corea del Sur debería reducir su dependencia de Estados Unidos. Cheong Seong-chang, vicepresidente del think tank Instituto Sejong y defensor del desarrollo de armas nucleares propias por parte de Corea del Sur, afirma que Seúl debe mantener su alianza con EE.UU., pero también «tomar medidas para adquirir su propia disuasión nuclear».
Aunque la mayoría del público apoya una Corea del Sur nuclear, el gobierno ha argumentado que obtener el arma es innecesario e incluso perjudicial para la red de alianzas del país. Sin embargo, este pensamiento podría cambiar si Estados Unidos se retira aún más de Asia.