Estudiantes de Cornell se preparan para llevar a cabo una manifestación titulada «Justicia para los sobrevivientes», programada para el 5 de octubre. Este evento, que se promociona con carteles en todo el campus, exige a la universidad que tome medidas contra lo que consideran una cultura de violación.
Los organizadores del evento piden la expulsión y revocación de títulos a los presuntos perpetradores del ataque sexual, así como la reescritura de las políticas relacionadas con las sanciones por agresión sexual. También solicitan una investigación externa sobre la universidad y la implementación de capacitación preventiva para la policía del campus.
Reacciones y antecedentes
Cornell ha declarado que, tras su investigación previa sobre el caso, se impusieron diversas sanciones, incluidas expulsiones y suspensiones. Sin embargo, la institución se encuentra legalmente impedida de revelar detalles específicos sobre las decisiones disciplinarias tomadas respecto a los estudiantes involucrados, lo que ha generado frustración entre la comunidad.
La situación ha provocado una fuerte indignación en el campus. Una estudiante de cuarto año recordó cómo fue difícil vivir en Cornell en 2024, tras el incidente, mientras circulaban rumores sobre Jane Doe. Dos años después, expresó su sentir de estar «abrumada» y «decepcionada», comparando la atmósfera del campus con una «nube oscura». La estudiante considera que la administración ha manejado mal la situación.
Demandas de transparencia
La joven exige que la administración reconozca sus errores y critica la falta de transparencia en el manejo del caso. Además, cuestiona por qué varios hombres en un grupo de chat del capítulo Chi Phi –la fraternidad implicada en las acusaciones– no intervinieron ante lo sucedido. Cabe recordar que este capítulo fue cerrado en 2024 y todavía tiene prohibido operar en el campus.