Este segundo intento sobre Ceuta confirmó que Marruecos controla la presión fronteriza.
El viejo marino con el café comenta:
—Marruecos ha demostrado que abre y cierra el paso cuando quiere. Esta tentativa ha sido abortada antes de llegar a la frontera de Ceuta, certificando que Rabat controla carreteras, concentraciones y permite o limita su acceso. Habría que concluir por qué lo promovió el 30 de julio.
No se trata un movimiento migratorio irregular, sino de la utilización inhumana y despiadada de personas para instrumentalizar una presión política. Mohamed VI ya lo hizo en 2021, al permitir la entrada de 10.000 personas en 48 horas, tras la acogida en España de Brahim Ghali y cuando Rabat decidió recuperar el control, lo hizo y 5 años después, lo ha vuelto a hacer, con una dimensión muchísimo mayor.
La joven profesora interviene:
—Ceuta y Melilla forman parte del territorio español desde hace cinco siglos, su españolidad es indiscutible, jurídica y políticamente, pero es peligroso pensar que ninguna frontera pueda cambiar, porque la historia enseña lo contrario.
En el siglo XX, Europa, cambió varias veces su mapa. Tras la I Guerra Mundial desaparecieron los imperios alemán, austrohúngaro, otomano y ruso. Surgieron nuevos estados —Estonia, Letonia y Lituania— mientras que Polonia recuperaba su independencia.
La II Guerra Mundial volvió a modificar las fronteras, desplazando territorios y a Alemania dividida. Tras la caída del Muro y la caída de la URSS acabó fragmentándose en 15 Estados; Yugoslavia en 7 y Checoslovaquia en 2.
España tampoco ha sido ajena. Con el final del Protectorado, se cedió Tarfaya en 1958; Ifni en 1969; con una negociación frente a un Estado cohesionado, lo que no provocó ninguna crisis importante, aunque en 1975 se abandonó el Sáhara Occidental, por la Marcha Verde que promovió Hassan II que, sin declarar una guerra, ejerció la suficiente presión ante una dictadura agonizante. Marruecos no creó la debilidad, pero supo aprovecharla.
No se trata de hacer paralelismos fáciles, aunque la historia ayuda a comprender como un enemigo cuando presiona evalúa coste y huele el grado de debilidad. Marruecos, es un vecino incómodo y desleal, que pide ayudas y tiene un trato preferencial, pero actúa como un enemigo y como tal, se debe tratar.
El marino comenta:
—Esos cambios en los mapas son historia y jurídicamente muy diferentes, pero confirman una constante que, los territorios no permanecen a un Estado por una ley natural o divina, ni se conservan por antigüedad, sino por otras cosas, como la voluntad política, la capacidad económica o la fortaleza de las instituciones.
Ceuta y Melilla cuestan dinero: cuentan con un régimen fiscal y financiero especial y se financian del Estado —sanidad, educación, seguridad, defensa, justicia y diversas inversiones en infraestructuras—, sólo los Planes Integrales 2022-2026 suponen 711 millones de euros, El gobierno de Sánchez no puede mandar a sus ministros tarde, escaquearse e intentar derivar su responsabilidad a Ceuta.
Ningún Estado serio calcula su territorio en función de su rentabilidad, aunque se debe analizar qué sociedad se ha consolidado para que sea tan deseable para Mohamed VI y si compensa sostener ese esfuerzo indefinidamente.
Estudios recientes estiman que los residentes con primer apellido árabe representan más el 53,5% en Ceuta y el 56,4% en Melilla. El censo de nacimientos de bebés, entre 2020 y 2024, con nombres árabes representan el 81,1% en Ceuta y el 93% en Melilla. Esto muestra la velocidad de transformación demográfica.
Lo que suscita preguntas incómodas, cómo cuántos residentes de origen marroquí querrían cambiar de nacionalidad, cuando gozan de la ciudadanía española y europea, con sanidad, educación, pensiones, protección social y libertades que Marruecos no les ofrecería.
Para qué quiere Mohamed VI estas ciudades cuando sus jóvenes salen en desbandada y abandonan su país, para qué precipita la adhesión cuando, dejando pasar el tiempo, en una generación, más del 90 % de la población, previsiblemente, será de origen marroquí y España seguirá financiando servicios e infraestructuras.
La profesora añade:
—La paradoja actual de la emigración marroquí, es que su economía, en 2025, creció un 4,9%, con una inflación media del 0,8%. Recibe inversiones internacionales, ayudas y trato preferencial de la UE —unos 1.150 millones de euros de cooperación entre 2021 y 2025—, mientras desarrolla puertos, automóviles, renovables, turismo e infraestructuras.
Mientras el desempleo sigue siendo uno de sus grandes problemas y ninguna campaña de modernización oculta que Marruecos crece, pero una parte importante de sus jóvenes sigue deseando marcharse, abandonar su país, su entorno y su familia, incluso arriesgando la propia vida para llegar a Europa.
Algo no funciona en el entorno de Mohamed VI. Porque esta crisis ha reavivado esa reivindicación que nunca ha abandonado. Conviene escucharla sin alarmismo, pero sin ingenuidad. Ni Marruecos es amigo, ni un vecino fiable, ni creer que cinco siglos de historia son una póliza de seguro.
El viejo marino remata:
—Habrá que preguntarle a Sánchez hasta cuándo va a seguir arrodillado, porque cinco siglos son muchos, pero ninguna frontera tiene garantía de por vida
Jorge Molina Sanz
Agitador neuronal
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