Las cuentas de Instagram han encontrado una manera de manipular los algoritmos de las principales redes sociales al compartir contenido emotivo y esperanzador, lo que les permite ganar mayor visibilidad. Fuentes internas de las compañías más grandes de redes sociales han indicado que las publicaciones que provocan reacciones intensas tienen más probabilidades de volverse virales.
Al intentar contactar algunas de estas cuentas con mi propio perfil, varias me dirigieron a los mismos números de WhatsApp o direcciones de correo electrónico. Mi cuenta falsa, Mohammed, estaba configurada como privada y diseñada para parecerse a las cuentas de jóvenes marroquíes que interactuaban con publicaciones sobre cruces hacia Ceuta. Al seguir contenido relevante, incluyendo varios perfiles relacionados con los Haraga, pronto mi feed se inundó de videos y publicaciones que alentaban el viaje a Ceuta.
Un fenómeno en crecimiento
Parece haber una tendencia más amplia en la que personas buscan cobrar a migrantes por asesoría pueden fácilmente crear perfiles y manipular los algoritmos de las redes sociales. Aunque ha habido grupos en Facebook y cuentas en otras plataformas importantes publicando sobre Ceuta, fue en Instagram donde encontré el grupo más activo y prevalente de cuentas interconectadas.
El alcance que han logrado estos perfiles, facilitado por los algoritmos de Instagram, les abre la puerta a un mayor número de clientes dispuestos a pagar por sus servicios. Este fenómeno es otro ejemplo claro de cómo la manipulación de un algoritmo puede provocar daños en el mundo real.