La reciente operación de seguridad en torno a un vuelo del presidente Donald Trump ha suscitado interrogantes sobre el nivel de conocimiento que tenían los miembros de su gabinete y otros funcionarios, así como los integrantes de la Fuerza Aérea que trabajaban en el avión. Según reportes, los periodistas presentes no estaban al tanto de que se encontraban en un vuelo de distracción.
Estas maniobras, comúnmente denominadas «juegos de cáscaras» por el personal del Servicio Secreto, son prácticas habituales en las operaciones de seguridad presidencial. Por ejemplo, versiones idénticas del vehículo blindado del presidente suelen intercambiar posiciones durante las caravana, al igual que los helicópteros que lo transportan.
Operaciones complejas y antecedentes
Las operaciones más elaboradas se llevan a cabo durante viajes al extranjero considerados de alto riesgo. En tales ocasiones, los reporteros a bordo del Air Force One suelen recibir instrucciones específicas y se les pide no informar sobre los movimientos en tiempo real. Un caso notable ocurrió en marzo de 2000, cuando el entonces presidente Bill Clinton voló a Islamabad en un jet ejecutivo sin marcar, que aterrizó después de un avión decoy con la apariencia del Air Force One.
Antes de este viaje, la Casa Blanca había informado a Susan Page, periodista de USA Today y presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en ese momento, sobre las medidas extraordinarias de seguridad implementadas debido a los riesgos asociados con el vuelo. Page reveló esta información recientemente: “Me informaron sobre los procedimientos de seguridad excepcionales debido a los peligros que implicaba volar allí, incluyendo el uso del avión decoy”, comentó en una entrevista con el Washington Post.
Dudas sobre la seguridad actual
Page también destacó que estos peligros afectaban no solo al presidente Clinton, sino también a los periodistas que cubrían el viaje. En cuanto al reciente incidente relacionado con el viaje a Ankara, aún no está claro qué nivel de riesgo enfrentaron los ocupantes del avión que transportaba a Rubio, Bessent y otros miembros del personal junto con el grupo de prensa de la Casa Blanca.
Hasta ahora, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca no ha emitido comentarios públicos sobre este episodio.