En el ámbito de las redes sociales, el azúcar ha sido catalogado como «tóxico» con creciente frecuencia. Sin embargo, la realidad científica presenta un panorama más complejo. La dietista Emily Leeming, del King’s College de Londres, señala que muchas personas experimentan una mejora en su bienestar al eliminar el azúcar, aunque lo que realmente están reduciendo son los productos ultraprocesados y calóricos, lo que les permite incorporar más alimentos frescos y nutritivos a su dieta.
Los estudios bien fundamentados indican que cuando se controlan las calorías consumidas, una dieta que incluye más azúcar no provoca un aumento de peso ni deteriora el metabolismo ni los principales indicadores de salud.
El verdadero problema del azúcar
Leeming enfatiza que no es problemático consumir «un poco de azúcar añadido de vez en cuando», sino que el verdadero inconveniente radica en los niveles crónicamente elevados de glucosa en sangre. Un consumo excesivo de calorías, frecuentemente derivado de productos muy azucarados, puede contribuir a la inflamación y a la producción de compuestos tóxicos relacionados con el envejecimiento y diversas enfermedades. Esta es una parte fundamental de la mala reputación que tiene el azúcar, más asociada con patrones alimenticios globales y un exceso calórico que con su consumo ocasional.
No todos los alimentos azucarados son iguales. Las recomendaciones actuales sugieren limitar la ingesta a no más de 30 gramos diarios de azúcares libres, aquellos que se añaden a refrescos, galletas y otros productos procesados. En cambio, el azúcar presente en la fruta entera no cuenta dentro de esta cifra, ya que está ‘encerrado’ en la estructura del alimento junto con fibra, vitaminas y otros nutrientes esenciales que modulan su efecto en el organismo.
La fruta no debe ser demonizada
La especialista también critica uno de los mensajes erróneos más comunes en redes: evitar las frutas por su contenido en azúcar. «Me entristece mucho escuchar que la gente dice que no deberías comer ciertas frutas porque ‘tienen mucho azúcar’. Ese consejo es incorrecto», subraya Leeming.
Los expertos coinciden en que la clave no está en condenar al azúcar en su totalidad, sino en reducir los azúcares añadidos presentes en alimentos ultraprocesados. Esto se puede hacer sin temor a seguir disfrutando de las frutas dentro de una dieta variada y equilibrada.