La negociación nuclear de Irán está experimentando un cambio significativo, ya que el líder de la delegación ha renunciado tras intentar incluir el tema nuclear en las conversaciones con Estados Unidos. Se espera que el duro conservador Saeed Jalili reemplace a Mohammad Bagher Ghalibaf como principal negociador nuclear del país.
Jalili, quien es un exnegociador nuclear y se opone al compromiso con Occidente, representa una postura más rígida en las negociaciones nucleares. Su ascenso coincide con divisiones internas dentro del liderazgo iraní que han paralizado los esfuerzos diplomáticos y han impedido que un equipo de negociación viaje a conversaciones con EE.UU.
Un cambio de liderazgo
La salida de Ghalibaf, reportada inicialmente por Iran International, se produce en medio de un contexto donde su intento de discutir el tema nuclear provocó una reacción adversa entre los círculos políticos iraníes. Fuentes cercanas al asunto confirmaron que fue reprendido por esta iniciativa.
Saeed Jalili, de 60 años, es considerado el candidato principal para sustituir a Ghalibaf. Actualmente lidera lo que se ha descrito como un «gobierno en la sombra» y encabeza la facción ultraconservadora conocida como el Frente de Estabilidad o Paydari, visto como un bastión del ultraconservadurismo en Irán.
Su posible nombramiento indica un endurecimiento de la postura iraní respecto a las negociaciones nucleares, priorizando la resistencia sobre el compromiso. Jalili fue negociador principal entre 2007 y 2013 bajo la presidencia de Mahmoud Ahmadinejad y ha mantenido una postura firme contra cualquier acercamiento a Occidente.
Dificultades internas
Ali Safavi, miembro del Consejo Nacional de Resistencia de Irán, advirtió que Jalili ha evolucionado hasta convertirse en un actor influyente dentro del régimen. Según Safavi, aunque existen diferencias entre las facciones del liderazgo iraní, todas comparten un objetivo común: la preservación del poder.
La rivalidad entre Jalili y Ghalibaf no es nueva; se remonta a más de una década y se intensificó durante las elecciones de 2024. En ese momento, Jalili se negó a ceder su posición, lo cual contribuyó a la victoria del presidente Masoud Pezeshkian.
Influencia en la estrategia diplomática
A medida que Jalili asume este nuevo rol, también surge la figura del Ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi, quien busca mantener una posición destacada en las negociaciones. Esto resalta los centros de influencia competidores dentro de la estrategia diplomática iraní. Recientemente, Araghchi estuvo en Islamabad después de haber realizado visitas diplomáticas a Omán.
A pesar de estar preparados para viajar a Islamabad para dialogar con EE.UU., disputas internas impidieron que el equipo negociador partiera. Un mensaje proveniente del círculo cercano del Líder Supremo Mojtaba Khamenei prohibió discutir temas nucleares y reprendió al equipo del ministerio por negociaciones anteriores.
Un legado militar
Saeed Jalili es conocido como el «Mártir Viviente», título que adquirió tras perder su pierna durante la Guerra Irán-Irak a los 21 años. Su asociación con el Frente Paydari implica una oposición decidida al compromiso con Occidente y una defensa activa contra cualquier acuerdo similar al pacto nuclear de 2015.
Bajo la presidencia de Hassan Rouhani, Jalili estableció un gobierno paralelo para contrarrestar las políticas administrativas relacionadas con el acuerdo nuclear. Recientemente expresó en redes sociales su visión sobre el colapso inminente del orden estadounidense y cómo esto podría dar paso a nuevas estructuras más favorables para Irán.
Implicaciones futuras
Los acontecimientos actuales sugieren que tanto EE.UU. como Irán están atrapados en un frágil alto el fuego después de ataques militares recientes, mientras que el estrecho estratégico de Ormuz sigue efectivamente cerrado debido al bloqueo naval impuesto por EE.UU., lo cual afecta gravemente las exportaciones petroleras iraníes.
A medida que los duros toman control sobre la postura negociadora iraní, persiste la incertidumbre sobre si aún existe un camino diplomático viable. La posibilidad de resolver pacíficamente esta crisis parece cada vez más lejana ante un liderazgo decidido a rechazar cualquier forma de conciliación.