El comandante del Comando Norte de EE. UU. (NORTHCOM), el general Gregory Guillot, ha señalado a Rusia como el adversario con la «mayor capacidad y potencial» para amenazar a América del Norte. Estas declaraciones fueron realizadas en un comunicado escrito para una audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado de EE. UU. el 17 de marzo de 2026.
Este análisis representa la más reciente caracterización pública de las amenazas estratégicas hacia el territorio estadounidense por parte de un alto mando militar.
Detalles sobre capacidades misilísticas
En su declaración, Guillot argumentó que Moscú ha desplegado misiles balísticos intercontinentales (ICBM) y continúa realizando pruebas con el Sarmat ICBM, que describió como capaz de acercarse a Estados Unidos. Además, afirmó que Rusia está ampliando sus capacidades no nucleares, incluyendo misiles de crucero armados convencionalmente.
El general también alegó que se han desplegado plataformas de lanzamiento de misiles de crucero cerca de América del Norte. Análisis independientes han resaltado preocupaciones similares sobre las armas estratégicas rusas. Un informe de The War Zone destacó el lanzamiento del primer submarino nuclear clase Project 08951, el Khabarovsk, destinado a portar el torpedo nuclear Poseidón.
Alianzas estratégicas en el Ártico
La declaración de Guillot incluyó afirmaciones sobre una creciente asociación estratégica entre Moscú y Pekín. «China y Rusia están avanzando en su asociación estratégica para contrarrestar a Estados Unidos y sus aliados», afirmó. Citó las operaciones conjuntas aéreas y marítimas en la región ártica como evidencia de esta colaboración.
Dicha alianza es comúnmente presentada en evaluaciones occidentales como un desafío coordinado a los intereses estadounidenses. Esta perspectiva coincide con otras observaciones militares occidentales; por ejemplo, el comandante de la Región NORAD canadiense, mayor general Chris McKenna, ha identificado previamente los misiles de crucero lanzados desde aeronaves adversarias como una preocupación significativa para la defensa del norte.
Punto de vista ruso sobre la actividad de la OTAN
Según declaraciones anteriores rusas, Moscú ha destacado lo que califica como una actividad sin precedentes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) cerca de sus fronteras occidentales. Los funcionarios rusos han presentado consistentemente la expansión hacia el este y los ejercicios militares de la OTAN como provocativos. Una posición del Kremlin señala que Rusia no amenaza a nadie pero «no ignorará acciones potencialmente peligrosas para sus intereses».
Esta afirmación es frecuentemente reiterada por diplomáticos rusos en respuesta al posicionamiento militar occidental. El análisis histórico sugiere que tales tensiones entre grandes potencias suelen surgir de dilemas mutuos en materia de seguridad.
Respuesta oficial rusa ante la postura de la OTAN
Los funcionarios rusos han expresado repetidamente su preocupación por el aumento de fuerzas de la OTAN en Europa. Estas inquietudes han sido un elemento central en el discurso político exterior ruso durante años. Por su parte, la OTAN describe sus iniciativas como esfuerzos destinados a ‘contener la agresión rusa’, según declaraciones referenciadas en informes recientes.
Esta dinámica recíproca entre amenaza y respuesta caracteriza el actual estancamiento diplomático y militar. La situación se complica aún más por los desarrollos en el Ártico; un informe noticioso indicó que NATO planea aumentar su presencia militar alrededor de Groenlandia, movimiento supuestamente vinculado a intereses estratégicos estadounidenses y percepciones sobre amenazas rusas y chinas en la región.
Conclusión: Contexto estratégico actual
La caracterización realizada por Guillot sobre Rusia representa una evaluación pública reciente por parte de un alto mando militar estadounidense respecto a las amenazas estratégicas al territorio nacional. Tales declaraciones forman parte de discusiones continuas sobre presupuesto y políticas ante comités congresionales, surgiendo en medio del debate público sobre capacidades militares y dinámicas aliadas entre EE.UU., Rusia, China y la OTAN.
Estas conversaciones suelen involucrar evaluaciones tanto de fuerzas nucleares como convencionales. Analistas independientes advierten sobre los riesgos inherentes a las escaladas presentes en estas posturas militares.