En la madrugada del lunes, agentes de la Brigada de Tráfico de la Comisaría de Policía Foral en Tudela llevaron a cabo la detención de un menor de 17 años que, al volante de un turismo, se dio a la fuga durante un control de alcoholemia establecido en una de las salidas de la capital ribera (NA160).
Durante el operativo, uno de los policías tuvo que alertar a sus compañeros sobre un vehículo que invadió parte del carril contrario y arrolló varios conos que delimitaban el control, ignorando las señales de los agentes y emprendiendo la huida.
Un vehículo policial fue enviado en persecución del auto fugado. Durante el seguimiento, los ocupantes del turismo lanzaron varios objetos por las ventanillas, que posteriormente fueron identificados como vasos de plástico. A pesar de las señales luminosas y acústicas emitidas por los policías, los fugitivos no mostraron intención alguna de detenerse.
Detención violenta
A medida que avanzaba la persecución, los fugitivos aceleraron y embistieron violentamente por detrás al coche patrulla. Finalmente, ambos vehículos se detuvieron y tanto el joven conductor como su padre, de 39 años, que viajaba en los asientos traseros junto a una mujer, se negaron a abandonar el vehículo. La situación se tornó violenta y fue necesario solicitar apoyo adicional para poder reducirlos y proceder con su detención.
Tras ser trasladados a dependencias policiales e informadas las autoridades pertinentes, incluida la fiscalía de menores, tanto el menor como su padre fueron imputados por un delito de atentado y resistencia a agentes del orden. Además, al menor se le atribuyó un delito por conducir sin haber obtenido nunca la autorización correspondiente y otro por hacerlo bajo los efectos del alcohol (0.56 Mg/L). El padre también enfrentó cargos como cooperador necesario en esta conducción ilegal. Ambos quedaron en libertad tras su detención.