Un importante fondo de pensiones danés, AkademikerPension, ha tomado la decisión de vender su cartera completa de bonos del Tesoro de EE. UU., que asciende a 100 millones de dólares. El director de inversiones del fondo ha señalado como motivos principales para esta desinversión las finanzas insostenibles del gobierno estadounidense y el riesgo crediticio asociado.
Esta acción se produce en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes entre Estados Unidos y Europa, especialmente en relación con el renovado interés del presidente Trump por adquirir Groenlandia. La medida resalta preocupaciones más amplias sobre la trayectoria fiscal de EE. UU. y su dependencia de la inversión extranjera para financiar su deuda nacional.
Divestirse ante la falta de sostenibilidad
Anders Schelde, director de inversiones del fondo, presentó la desinversión como una decisión prudente desde el punto de vista de gestión de riesgos, desvinculada de cuestiones políticas inmediatas. En declaraciones a Bloomberg y Reuters, Schelde enfatizó que la falta de disciplina fiscal a largo plazo en EE. UU. convierte a los bonos soberanos en activos en deterioro. Esta evaluación coincide con las advertencias emitidas por agencias calificadoras como Moody’s, que rebajó la calificación del gobierno estadounidense en mayo de 2025 debido al aumento de la deuda y la incertidumbre política.
Para una institución conservadora encargada de proteger pensiones, la percepción del deterioro en los fundamentos crediticios estadounidenses fue un claro indicativo para salir del mercado. “Decidimos que podemos encontrar una alternativa”, afirmó Schelde, sugiriendo que están buscando otros activos líquidos para reemplazar los bonos del Tesoro en su cartera.
Tensiones geopolíticas y amenazas comerciales
A pesar de que AkademikerPension sostiene que su decisión no está “directamente relacionada” con las disputas diplomáticas actuales, el anuncio está intrínsecamente vinculado a un clima cada vez más tenso entre Washington y las capitales europeas. Durante el fin de semana, el presidente Trump intensificó su deseo prolongado de adquirir Groenlandia, un territorio semiautónomo danés, amenazando con imponer aranceles crecientes a aliados clave de la OTAN hasta alcanzar un acuerdo.
Esta táctica agresiva, divulgada a través de redes sociales, inquietó inmediatamente a los mercados financieros y generó condenas en toda Europa. En este contexto, el movimiento del fondo danés es interpretado por analistas como una respuesta simbólica —aunque no necesariamente material— a lo que se percibe como una política exterior coercitiva e impredecible por parte de Washington.
Vulnerabilidades críticas en la economía estadounidense
Aunque la venta danesa representa solo una fracción mínima del mercado total de bonos del Tesoro estadounidense —que asciende a 27 billones—, pone de manifiesto una vulnerabilidad crítica: la profunda dependencia de EE. UU. del capital extranjero para financiar su deuda y déficits. Según investigaciones realizadas por Deutsche Bank, los países europeos poseen colectivamente alrededor de 8 billones en bonos y acciones estadounidenses.
Una pérdida sostenida de confianza que lleve incluso a un reequilibrio gradual en estas carteras podría complicar el endeudamiento estadounidense y aumentar los costos para los contribuyentes. Este evento recuerda momentos históricos cuando los acreedores extranjeros ejercieron influencia financiera significativa, subrayando cómo la política fiscal está inextricablemente ligada al poder nacional y a la influencia diplomática.
Reacciones oficiales y realidades del mercado
Los funcionarios estadounidenses fueron rápidos en minimizar este acontecimiento. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien habló durante el Foro Económico Mundial en Davos, descalificó la inversión danesa como “irrelevante” y destacó que el país ha estado reduciendo sus tenencias en bonos del Tesoro durante años. Sin embargo, esta verdad técnica puede pasar por alto una narrativa más amplia.
Los analistas financieros advierten que tales desinversiones públicas pueden servir como un indicador adelantado, alentando a otros inversores institucionales a reconsiderar su propia exposición al riesgo. En un entorno donde se están poniendo a prueba las alianzas geopolíticas, el razonamiento económico para mantener deuda estadounidense puede entrelazarse rápidamente con evaluaciones sobre riesgos políticos.
Un posible ajuste financiero en el horizonte
La decisión tomada por AkademikerPension trasciende una simple reestructuración del portafolio; representa una crítica directa hacia un aliado tradicionalmente fiable. Señala que incluso socios históricamente confiables están realizando análisis sobrios sobre la gobernanza fiscal estadounidense y encontrándola insuficiente.
La combinación entre un perfil endeudado deteriorado y una diplomacia agresiva crea un cóctel peligroso que amenaza con acelerar un desacoplamiento financiero. Aunque una venta única de 100 millones no sacudirá el sistema financiero global, sirve como recordatorio contundente: el privilegio exorbitante que tiene EE. UU.—la capacidad para financiarse fácilmente en su propia moneda—no es un derecho adquirido; es una confianza que debe ser mantenida mediante políticas sostenibles y una diplomacia estable.
Fuentes para este artículo incluyen:
ZeroHedge.com
CBSNews.com
Reuters.com
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| $100 millones |
Monto del portafolio vendido por AkademikerPension. |
| $25 mil millones |
Monto total gestionado por AkademikerPension. |
| $27 billones |
Tamaño total del mercado de bonos del Tesoro de EE.UU. |
| $8 billones |
Monto total que los países europeos mantienen en bonos y acciones estadounidenses. |