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En defensa de Occidente (XXXVII)
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En defensa de Occidente (XXXVII)

Por Carlos González
domingo 23 de octubre de 2022, 10:00h

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El tercer gran “Conocimiento” obtenido de estas confrontaciones, acerca de los conflictos de la Especie Humana, es que siempre caben distintas posturas y proposiciones para abordar un problema. Y se tiende a creer que puede que existan varias soluciones al mismo. Aunque ya sabemos científicamente que la mejor técnica de solución de conflictos, entre humanos, es… La Cooperación.

En este caso concreto, para el problema-conflicto que ahora estamos tratando, el Liderazgo Cultural sobre el planeta, quizá solo hay dos posibles salidas: O la que hemos practicado hasta la actualidad, y en la que estamos todos inmersos, que no es otra que la confrontación constante para intentar, basándonos en una serie de simples palabras: la tradición, las religiones, las creencias, las ideologías, las razas, las lenguas, las culturas del pasado, demostrar quién es el más fuerte, y cuál se impone por las armas a los demás.

O, la segunda, hacer lo que en el fondo han tenido que resolver todos los estados que hoy componen la Asamblea de Naciones Unidas (ONU), para poder llevar a cabo esa propia organización estatal: Crear instituciones jurídicas y políticas para evitar la confrontación permanente dentro de sus propios estados de, Etnias, Ducados, Señoríos, o simples grandes familias, que estaban permanentemente desangrándose entre ellas para ocupar por la fuerza la jefatura del estado.

Resumiendo: O seguimos en las disputas Artúricas, y la guerra permanente, o creamos, ya de una vez por todas… Camelot. Una mesa, hablar, y resolver las disputas inevitables de la vida por acuerdo y votación mayoritaria. Se llama… Cooperación.

Por eso las dos formas de abordar el conflicto se nos presentan muy claras, entre ellas debemos elegir: O nos seguimos peleando como idiotas en base a ideólogos y políticos que nos envían al combate solo para su propio beneficio -dicho sea de paso, todo ello ya demostrado en la historia caduco y relativo-. Además de que no se conoce salida alguna, porque dentro de poco, de nuevo, unos u otros, que se creerán más fuertes en ese momento, continuarán luchando, matando y robando.

O, la segunda opción, nos reunimos todos y nos ponemos de acuerdo para crear rotondas y semáforos y ordenar el tráfico para que todos podamos intentar alcanzar nuestros sueños individuales, o las aspiraciones de familias o de pequeños grupos, respetando las reglas del juego y permitiendo la circulación a todo el mundo.

Es decir, o nos unimos como especie y -Cooperando- hacemos del planeta un jardín y un rico huerto que nos proporcione flores y comida para todos, o creamos un campo de batalla permanente donde la destrucción mutua está asegurada. Mírese la historia. Toda.

Un hecho es absolutamente cierto, y es que, “el planeta tierra que habitamos es limitado”. De nosotros depende ensuciarlo o mantenerlo limpio. Que ya no vale proclamarse Ruso, Chino, Europeo o Americano, porque mañana tendremos que entre todos, incluso la República de San Marino, actuar coordinadamente para luchar contra la contaminación. Contra las enfermedades infecciosas, contra los desequilibrios económicos, y otros muchos temas, porque lo pagamos al final, todos.

La historia de la Especie humana ya nos ha demostrado que siempre funciona de maravilla un gran conocimiento: La clave de toda la materia, de la vida, es la unión de grupos más grandes y fuertes a través de la Cooperación.

Es una cuestión física, material, de energía: La unión de varias partículas crea un átomo. La unión de varios átomos crea las moléculas, estas organizadas crean las células, que a su vez crean un individuo, estos un estado. Y así sucesivamente. La conclusión es que la Cooperación en un grupo estable siempre es inmensamente más poderoso que sus individuos, o partes por separado.

Todas las confrontaciones humanas del pasado, desde la disputa inicial de un solo macho fuerte por el sexo en exclusiva con las hembras, hasta los grandes ducados con miles de hombres en armas a su servicio para dominar el liderazgo del reino, se ha resuelto de una sola forma, y esta se ha demostrado como tremendamente exitosa: “La Cooperación entre todos esos machos fuertes y el reparto de las hembras, y de esos grandes ducados y el liderazgo del reino de forma pactada o sometido a leyes”.

Hoy tenemos a nivel mundial el ejemplo de la UE, apreciamos como los estados que desataron y libraron la II Guerra Mundial, principalmente Alemania, Italia y Francia, han creado, mediante el derecho, una cooperación tremendamente efectiva mucho más allá de la “Soberanía nacional” y han mejorado mucho sus tomas de decisión, en conjunto, mas que como estados por separado. Estamos demostrando que los seres humanos pueden -y deben- vivir y convivir bajo el Estado de derecho, Cooperando.

Y no bajo el capricho y los intereses oscuros de cualquier lidercillo o de élites engañosas.

¡Viva la Cooperación entre humanos!

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