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El mejor poema del eroticolírico, heteroclitorizado y efervescente poeta Iván de Nogales: ¡Askomisto!

El mejor poema del eroticolírico, heteroclitorizado y efervescente poeta Iván de Nogales: ¡Askomisto!

sábado 06 de febrero de 2021, 10:15h

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Desmoronándose todo en derredor debido a la plandemia, vuelvo al más grande. Iván de Nogales forcejeó durante su pletórica vida en el plectro eroticolírico, el faquirismo heteroclitorizado, los efervescentes derrapes existenciales, el llamamiento de difusos espectros, la doma de gorgojos, la dieta vegana, el cubismo político( ¡¡¡ en 1917 fue elegido alcalde de Ciudad Rodrigo!!!), la pintura dizque dadaísta, la porfiada barbería de axilas, el mariposeo teosófico y, sobre todo, el vagabundeo pasional y ultramarino, con las consecuentes ruinas - naufragios y gonorreas y sífilis, por ejemplo-, dada la dilatada, a fuer de habilidosa, hechura de sus “idilios lechuziegos”. Amplio, amplísimo pues, muestrario de laboriosos quehaceres, todos ellos de gran miga y sustancia y merced. Para él y, en parte, para el resto de la humanidad.

Espeleología inguinal

Primogénito del insigne mirobrigense Dionisio de Nogales Delicado, sus abundosos y espeleológicos merodeos inguinales, catando "tantas granadas de carne roja con su yatagán desenvainado», siempre le proporcionó, al fin y a la postre, cierta desazón.

Seleccionar una y desechar las otras granadas, le imprimió un carácter algo indeciso y, en el fondo, confusamente trémulo. Ante avecinada y esperanzadora turbamulta de las más extravagantes y universales epopeyas sexuales intuidas, prevaleció en nuestro Iván - cuyo nombre auténtico era Juan- cierta tendencia a la añoranza por lo que pudo haber sido y no fue.

Askomisto y los ansiados conejos y conejillos

Y si me dan elegir entre su macizo florilegio recogido - recolectado mejor expresado - en su obra culmen, Nueces eroticolíricas, heteroclitorizadas y efervescentes, me quedo con su imperecedero Askomisto. Dicho poema deviene perfecta – perfectísima - síntesis de lo que se avizora tras leer su insuperable y conejuna dedicatoria. Patriotamente conejuna, además. "A todos los conejos mundiales, y especialmente a los españoles, y, en fin, a todos los conejillos de Indias que amo tanto".

A la sazón, y proporcionándonos las primeras pistas ya desde su arrebolado principiar, dedica su excelente becqueriana a uno de los grandes de la narrativa española, Pío Baroja. "Uno de los primeros cerebros de Europa; el resto del Mundo no cuenta sino para lamer".

Tres muchachas y un Basset: guau, guau

Y don Iván nos narra intrascendente- fingidamente intrascendente - estampa matinal. "La mañana está clara, diamantina, en el jardín no versallesco, sino español, con papeles por el suelo". Un puntazo: es españolísimo jardín porque hay papeles tirados.

Jardín, tres bellezas "femeniles" y un basset". El orejudo testigo cánido, clave. Edades "lindas" y varias, ellas. 18, 28, 33. Jóvenes, fértiles, ubérrimas. El cánido, cachorrín de "once meses tan solo". La más púber, "rubia y soñadora". La mediana, "castaña y escotada". La mayor, "morena, muy remona".

El meditabundo chucho, el más listo, " contémplalas absorto". Las chicas, bien, muy bien, " en resumen, las tres, estatuas vivas de mujer". Y ante eso, nuestro querido Darcacán define con precisión. "¡Guau, guau, hay mucho que lamer!".

Deseo y realidad, trayecto de quimérico recorrido

De todas maneras, "entre sensual y amargo" melancólico - muy melancólico - deje. ¡En este mundo cuánto hay que lamer! Ante la imposibilidad de lengüetear toda granada habiente y viviente, avizorada y brutal escisión, abismo casi, entre realidad y deseo.

En fin.

¡Askomisto!
(Becqueriana)

A Pío Baroja, uno de los primeros
cerebros de Europa;
el resto del Mundo no
cuenta sino para lamer.

La mañana está clara, diamantina,
en el jardín no versallesco,
sino español, con papeles por el suelo;
fragancias infinitas,
oro de sol, sobre la alfombra verde;
y en el banco roto, bajo erguido olmo,
tres soles femeniles y un basset;
diez y ocho, veintiocho y treinta y tres
son sus edades lindas;
la del perro, once meses tan solo.

La diez y ocho, es rubia y soñadora;
la veintiocho, castaña y escotada;
la treinta y tres, morena, muy remona.

El dackel-hund contémplalas absorto,
las torneadas piernas, bajo la tenue media,
los esculturales brazos sin pulseras,
sus gentiles caras y otras cosas muy bien;
en resumen, las tres estatuas vivas de mujer;
y en su fidelidad canina, exclama:
¡Guaú, guaú, hay mucho que lamer!
Yo, al verlas a éstas y a otras, más desnudas
parodiando al basset,
entre sensual y amargo, pienso:
¡En este mundo cuánto hay que lamer!
[Iván de Nogales, Nueces eroticolíricas, heteroclitorizadas y efervescentes, Madrid, Gráfica Ambos Mundos, 1926, págs. 121-122]
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