La prohibición de las concentraciones públicas en Marsella y los toques de queda parciales durante la noche en otras ciudades francesas han traído una calma temporal. Sin embargo, hay previstas nuevas manifestaciones para el fin de semana.
La preocupación de una vecina
En una parada de tranvía destrozada, Chantal Bellanger, de 79 años, dijo que estaba preocupada, aunque añadió que llevaba mucho tiempo sintiéndose así.
Bellanger afirmó que, a su juicio, Francia ha perdido el control de muchos ámbitos: los servicios públicos, los hospitales y la educación están en un estado lamentable, y los barrios de la periferia se encuentran deteriorados y abandonados.
Temor por los jóvenes
La mujer contó que había trabajado en los empobrecidos suburbios del norte, donde los índices de pobreza y delincuencia son muy elevados. También expresó su temor a que una generación entera se esté encaminando hacia la delincuencia, impulsada por la ira y la desesperación.
Dijo que la situación le partía el corazón y que era doloroso ver a niños cuyas acciones podían dejarlos completamente al margen de la sociedad.
Información adicional de Paul Pradier y Pol Reygaerts.