La historia de la inquilina española, Abascal, ha captado la atención del público tras un prolongado conflicto por su vivienda. Desde 1956, su padre fue el primero en alquilar el inmueble, y Abascal continuó como arrendataria después del fallecimiento de sus padres. Durante ese tiempo, se mantuvo un límite en el alquiler.
Sin embargo, la situación cambió drásticamente cuando la firma de inversión Urbagestión adquirió la propiedad en 2018. A partir de entonces, el alquiler se disparó de 500 euros al mes a 2,650 euros, lo que representó un aumento significativo que dejó a Abascal sin posibilidades de pago.
A pesar de que la empresa ofreció reducir el alquiler a 1,650 euros, esta cantidad seguía siendo inalcanzable para ella con una pensión mensual de 1,350 euros.
Protestas y resistencia judicial
El caso de Abascal no solo ha sido un asunto personal; sus intentos de ser desalojada han generado una ola de protestas a nivel nacional. Tres intentos previos de desalojo fueron bloqueados por los tribunales, lo que evidencia la complejidad legal del asunto.
La indignación popular culminó en manifestaciones masivas en Madrid, donde decenas de miles de personas salieron a las calles para expresar su oposición al desalojo y exigir medidas más robustas para proteger a los inquilinos en un contexto marcado por la escasez de viviendas y el aumento desmedido de los alquileres.
La noticia en cifras
| Descripción |
Cifra |
| Alquiler original |
€500 |
| Alquiler incrementado |
€2,650 |
| Alquiler ofrecido posteriormente |
€1,650 |
| Pensión mensual de la inquilina |
€1,350 |