En el marco de las elecciones que se desarrollan durante tres días, Ucrania lanzó un ataque masivo con drones en la región de Moscú. Este ataque dejó un saldo de tres muertos en la región moscovita y provocó daños en una refinería de petróleo en la capital.
En un centro de votación cercano a la refinería, los votantes compartieron sus impresiones sobre el ataque. La reacción general no fue de sorpresa, sino más bien de resignación. Con la guerra de Rusia contra Ucrania ya en su quinto año, los habitantes de Moscú han aprendido a convivir con la realidad de que su ciudad puede convertirse en un frente en cualquier momento.
Un votante llamado Viktor comentó: «Las personas en Donbas, así como en Bryansk y Belgorod, cerca de la frontera ucraniana, escuchan este tipo de cosas todos los días. Y simplemente continúan con sus vidas».
El resultado esperado
El desenlace de estas elecciones era predecible. Sin embargo, lo que sucederá después es menos claro. Se espera que el Kremlin utilice estos resultados para afirmar que la mayoría de los rusos respaldan al presidente y justificar futuras políticas y decisiones relacionadas con el curso del conflicto bélico.
La pregunta clave es: ¿cuáles serán esas decisiones?
El presidente Putin ha descartado recientemente una nueva ola de movilización, afirmando: «No hay ningún escenario hoy que lo requiera». Pero, ¿qué pasará mañana?
Tensiones latentes
A pesar de las negaciones oficiales, persiste una profunda ansiedad en la sociedad rusa respecto a la posibilidad de una nueva movilización. Al menos, es probable que el Kremlin interprete el resultado electoral como un «mandato del pueblo» para continuar con la guerra.