La ONU ha dado un paso significativo hacia la representación equitativa del continente africano al adoptar un nuevo mapa mundial que refleja su verdadero tamaño. Esta decisión se produce en un contexto donde el tradicional mapa de Mercator, diseñado en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator, ha sido objeto de críticas debido a sus distorsiones inherentes.
El mapa de Mercator, utilizado durante siglos, presenta una visión sesgada del mundo, haciendo que las naciones cercanas al ecuador aparezcan más pequeñas en comparación con aquellas situadas cerca de los polos. Esto ha llevado a una percepción errónea de la proporción y el tamaño real de los continentes.
Nueva proyección para una representación justa
Con el objetivo de corregir esta desigualdad, un grupo de cartógrafos presentó en 2018 la proyección Equal Earth, un mapa que busca representar las áreas continentales de manera más precisa. En febrero, los 54 estados miembros de la Unión Africana adoptaron esta nueva proyección, destacando que «representa con mayor exactitud los tamaños de todos los continentes, especialmente África».
La campaña #CorrectTheMap, que ha promovido este cambio, subraya la magnitud del continente africano al afirmar que «podrías encajar a Estados Unidos, China, India, Japón, México y gran parte de Europa dentro de África y aún así sobraría terreno». Esta afirmación resalta la necesidad urgente de revisar cómo se representan las geografías en los mapas utilizados globalmente.
Declaraciones y reacciones ante el cambio
Previo a la votación del viernes, el Ministro de Relaciones Exteriores de Togo, Robert Dussey, enfatizó en una entrevista con Reuters: «Un mundo justo comienza con un mapa justo». Durante una sesión informativa en la ONU, agregó que «un mapa nunca es neutral; moldea percepciones e influye en cómo se entiende el lugar de los pueblos y continentes en el mundo».
El Ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot, respaldó esta iniciativa al anunciar que su ministerio dejará de utilizar el mapa de Mercator. «Cambiar el mapa no cambia el mundo. Pero corregir una representación que lo distorsiona es ya un acto de verdad», afirmó Barrot.
Criticas desde Estados Unidos
A pesar del apoyo recibido por parte de varias naciones, algunos representantes han expresado su desacuerdo. La representante estadounidense ante la ONU, Yaryna Ferencevych, criticó la resolución diciendo que «se burla del trabajo y propósito de la Asamblea General de la ONU». Según ella, este tipo de debates desvían la atención de problemas genuinos relacionados con la paz internacional y las relaciones constructivas entre países.
Esta crítica se suma a las objeciones planteadas por Estados Unidos tras la adopción previa de una resolución que declaraba el comercio transatlántico de esclavos como «el crimen más grave contra la humanidad», reflejando así tensiones persistentes sobre cómo abordar cuestiones históricas complejas en foros internacionales.