En declaraciones a los medios en Vitoria junto al presidente del PP del País Vasco, el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, ha exigido que se asuman responsabilidades en el Gobierno por la situación vivida en Ceuta. En su intervención, desmintió las afirmaciones oficiales que aseguran que la ciudad autónoma ha recuperado la normalidad.
Tellado criticó que, en lugar de destituir a una responsable de comunicación del Departamento de Seguridad, un "presidente del Gobierno digno" debería haber cesado a Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles. Según él, ambos no han estado a la altura de las circunstancias. “¿Qué miedo tiene el Gobierno a la información? ¿Qué miedo tiene a la transparencia? ¡Es realmente inadmisible!”, exclamó.
Críticas al manejo de la crisis
El líder popular subrayó que el verdadero responsable de la crisis es el Gobierno de España, encabezado por Pedro Sánchez. Afirmó que este Ejecutivo no actuó a pesar de contar con información sobre una inminente avalancha humana hacia la frontera del Tarajal en Ceuta. “No haber actuado teniendo esta información es tremendamente grave”, denunció.
Además, indicó que si los servicios de inteligencia cumplieron con su deber, entonces los fallos corresponden a Marlaska, quien debió enviar más efectivos de Policía y Guardia Civil antes del asalto, y a Robles, que tardó 12 horas en desplegar al Ejército tras la invasión, dejando desprotegidos a 85.000 ciudadanos españoles.
Demandas al Gobierno
Tellado enfatizó que mientras haya un español viviendo con miedo, el Gobierno debe preocuparse seriamente y no puede afirmar que Ceuta ha vuelto a la normalidad. “Vender esa imagen es una falta de respeto a los 85.000 españoles que allí residen”, añadió.
Asimismo, reclamó al Ejecutivo que asegure el regreso de aquellos que han entrado ilegalmente por el mismo paso fronterizo por donde llegaron. También advirtió sobre la gravedad de no tener un plan para prevenir futuras crisis similares: “Esto no es solo una crisis migratoria; es un triple fracaso del Gobierno: un problema migratorio, de seguridad nacional y de política exterior”.
Por último, reivindicó el modelo de gestión del PP en Vitoria, argumentando que ha sido perjudicado por lo que calificó como un "combo de socialismo y nacionalismo", lo cual ha resultado en más impuestos, peores servicios e inseguridad para los ciudadanos.