Las recientes protestas antigubernamentales en Bolivia han sido provocadas por una combinación de escándalos relacionados con el narcotráfico, la venta de combustible de baja calidad y la aprobación de leyes que han generado un fuerte rechazo popular. Uno de los principales detonantes fue la promulgación de la abrogada Ley N.º 1720, conocida como Ley de Reconversión de Tierras, que otorgaba al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) la facultad para convertir propiedades agrarias pequeñas en medianas.
Esta modificación legal ha suscitado un amplio descontento entre campesinos e indígenas, quienes consideran que vulnera sus derechos y favorece a grandes empresarios agroindustriales. Además, se argumenta que contribuiría a la deforestación y al cambio del uso del suelo, según informes de Mongabay.
Reacciones a la ley de tierras
La Fundación Tierra ha calificado esta ley como inconstitucional, afirmando que promueve la concentración de tierras en pocas manos y deja a los pequeños productores indígenas en una situación vulnerable. La derogación de esta norma se produjo en medio del creciente clamor social.
El nuevo marco legal permitía a los indígenas vender sus pequeñas propiedades a precios irrisorios a grandes agroindustriales o endeudarse hipotecándolas para obtener créditos, lo que aumentaba el riesgo de perderlas. Con el cambio de propietarios, se preveía una explotación intensiva de los terrenos, lo que podría tener un impacto ambiental negativo.
Leyes impopulares bajo el gobierno actual
Desde el 28 de diciembre de 2020, durante el mandato del expresidente Luis Arce, se implementó la Ley de Impuestos a las Grandes Fortunas, que gravaba anualmente a aquellos con patrimonios superiores a 30 millones de bolivianos (aproximadamente 4,3 millones de dólares). Sin embargo, su sucesor, el presidente Paz, anunció su intención de eliminarla bajo el argumento de que había provocado una fuga significativa de inversiones hacia Paraguay.
A pesar del anuncio, la propuesta no ha logrado avanzar en la Cámara de Diputados debido a las críticas por debilitar los ingresos fiscales y favorecer a las clases privilegiadas. Los movimientos sociales han manifestado su descontento ante esta medida.
Propuestas legislativas controvertidas
Entre otras iniciativas polémicas se encuentra el proyecto conocido como Ley Antibloqueos, presentado por el diputado opositor Carlos Alarcón. Esta legislación propone considerar los bloqueos como un delito severamente castigado con penas que podrían oscilar entre tres y veinte años. El presidente ha manifestado su oposición a este proyecto, enfatizando la necesidad del diálogo en lugar del endurecimiento legislativo.
La Central Obrera Boliviana (COB), protagonista activa en las movilizaciones actuales, ha rechazado esta propuesta argumentando que busca eliminar una herramienta fundamental para la reivindicación social.
Crisis por gasolina contaminada
Otro factor generador de malestar es la crisis relacionada con lo que se ha denominado "gasolina basura". La mala calidad del combustible ha afectado gravemente a miles de usuarios sin respuesta oficial adecuada. Inicialmente, el Gobierno negó cualquier irregularidad en las importaciones desde Argentina y otros países vecinos.
A pesar del comunicado oficial donde YPFB aseguraba cumplir con los estándares requeridos para la gasolina comercializada en Bolivia, las fallas continuaron. El presidente sugirió un posible "sabotaje" contra su administración y ordenó militarizar las instalaciones estratégicas para protegerlas.
Investigaciones sobre maletas irregulares
Por último, otro escándalo reciente involucra la desaparición de 32 maletas ingresadas irregularmente al país desde Estados Unidos. Este caso ha generado gran inquietud debido a la falta inicial de claridad por parte del Gobierno sobre su contenido.
Bajo responsabilidad de Laura Rojas, exdiputada y candidata a concejal involucrada en este incidente, las maletas fueron recogidas sin ser revisadas adecuadamente por aduanas. Posteriormente se descubrió un cargamento oculto dentro: 76 kilogramos de marihuana.
Aún persiste incertidumbre sobre lo que contenían realmente estas maletas; mientras algunos especulan sobre posibles millones en efectivo u armamento ilegal, otros apuntan hacia drogas. Seis personas han sido detenidas hasta ahora mientras continúan las investigaciones.