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Estados Unidos y Ecuador inician operaciones militares conjuntas contra carteles narco-terroristas
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Estados Unidos y Ecuador inician operaciones militares conjuntas contra carteles narco-terroristas

viernes 06 de marzo de 2026, 12:22h

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Estados Unidos y Ecuador han lanzado operaciones militares conjuntas contra organizaciones narco-terroristas en Ecuador, tras reuniones entre el general Francis Donovan y el presidente Daniel Noboa. Estas acciones, que no involucran tropas estadounidenses en combate directo, son parte de una estrategia más amplia para abordar la crisis de seguridad en Ecuador, donde los carteles han desestabilizado el país. Las operaciones buscan desmantelar grupos designados como organizaciones terroristas por EE. UU., lo que permite un enfoque más robusto en la lucha contra el narcotráfico y la violencia asociada. Este esfuerzo responde a la creciente violencia en Ecuador y la necesidad de apoyo internacional ante un conflicto armado interno declarado por Noboa.

Las fuerzas militares de Estados Unidos y Ecuador han dado inicio a operaciones conjuntas contra organizaciones narco-terroristas designadas en el país sudamericano. Este esfuerzo se produce tras reuniones de alto nivel entre el teniente general del Cuerpo de Marines de EE. UU., Francis Donovan, y el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa. Funcionarios estadounidenses han subrayado que su papel es de apoyo, sin que haya tropas americanas involucradas en combates directos.

Esta acción forma parte de una estrategia más amplia de EE. UU., que incluye la clasificación de los carteles ecuatorianos como Organizaciones Terroristas Extranjeras. La medida responde a la grave crisis de seguridad que enfrenta Ecuador, donde los carteles han desestabilizado al país mediante la violencia y la corrupción.

Un nuevo enfoque en la cooperación internacional

La reciente colaboración militar representa una escalada significativa en la cooperación internacional en materia de seguridad. Anunciada por el Comando Sur de EE. UU. el 3 de marzo, esta operación marca un compromiso tangible para apoyar la guerra declarada por Noboa contra los carteles que han sumido a Ecuador en un clima de violencia constante. Aunque los detalles operativos se mantienen bajo estricta confidencialidad, este movimiento indica un cambio estratégico hacia un compromiso militar activo en lugar de solo asesorías.

Este acuerdo fue formalmente ampliado en julio de 2025, cuando la secretaria de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, y el presidente Noboa firmaron un pacto para mejorar la coordinación en las fuerzas del orden, lo que incluye integrar oficiales ecuatorianos dentro de agencias estadounidenses para mejorar el seguimiento de amenazas. La visita previa a Quito del teniente general Donovan fue clave para finalizar los planes operativos.

Carteles reconocidos como organizaciones terroristas

Los objetivos de estas operaciones no son meramente bandas criminales; son entidades formalmente reconocidas por el gobierno estadounidense como organizaciones terroristas extranjeras. En septiembre de 2025, la administración Trump designó a dos de los carteles más violentos del país, Los Choneros y Los Lobos, como grupos terroristas debido a sus campañas intimidatorias y violentas contra el estado ecuatoriano.

Esta designación ofrece un marco legal y operativo más amplio para la participación estadounidense, encuadrando el conflicto como un esfuerzo antiterrorista más que simplemente una campaña contra las drogas. Además, se alinea con otras acciones regionales, como la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, enfatizando una política estadounidense enfocada en regímenes y grupos considerados desestabilizadores en el hemisferio.

Ecuador: entre la violencia y la necesidad de ayuda internacional

La urgencia detrás de estas medidas drásticas surge del rápido deterioro de Ecuador, que ha pasado de ser una nación pacífica a convertirse en un campo de batalla clave en el comercio internacional de drogas. Situado entre Colombia y Perú, Ecuador se ha convertido en un importante centro exportador, con aproximadamente el 70% del mundo cocaína transitando por sus fronteras.

El auge del poder y riqueza cartelaria ha llevado a un aumento explosivo en la violencia: masacres carcelarias, asesinatos políticos y terror cotidiano son ahora parte del paisaje urbano. El presidente Noboa ha declarado un “conflicto armado interno” contra estos grupos y ha solicitado repetidamente asistencia militar internacional, argumentando que las fuerzas ecuatorianas están superadas por ejércitos narco-terroristas bien armados y numerosos.

Intereses estratégicos para Estados Unidos

Para Estados Unidos, esta asociación con Ecuador aborda varios intereses nacionales interconectados. En primer lugar, busca interrumpir el flujo narcótico en un punto crítico antes de que llegue a las calles norteamericanas. Además, pretende estabilizar un gobierno democrático amigo amenazado por insurgencias criminales, evitando así una posible falla estatal en el continente.

Finalmente, contrarresta la influencia de cárteles transnacionales y sus conexiones con redes adversarias. Esta cooperación se suma a iniciativas existentes como la Operación Víbora del Pacífico, liderada por la Guardia Costera estadounidense para combatir el tráfico de drogas en el Pacífico oriental. El éxito en Ecuador podría negar a los grupos criminales una base logística crítica y demostrar la efectividad de un modelo antiterrorista apoyado internacionalmente desde naciones soberanas.

Compromiso por mejorar la estabilidad regional

El lanzamiento de operaciones militares conjuntas entre EE.UU. y Ecuador marca un momento crucial en la lucha contra el narco-terrorismo en el Hemisferio Occidental. Este avance lleva la alianza más allá del intercambio de inteligencia y formación hacia acciones tácticas coordinadas contra un enemigo común.

El resultado tiene altas implicaciones: para Ecuador significa recuperar su territorio e instituciones del control criminal; para Estados Unidos representa una prueba estratégica que combina apoyo militar, presión diplomática y esfuerzos policiales ante amenazas híbridas desde su origen. Aunque el camino por delante es peligroso y complejo, esta ofensiva colaborativa constituye un paso decisivo para responder al llamado urgente de un aliado asediado y enfrentar las redes violentas que amenazan la seguridad mutua.

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