El Departamento de Estado de EE.UU. ha anunciado la redirección de al menos 52 millones de dólares en financiamiento militar extranjero hacia países de América Latina, específicamente Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, que están alineados con Trump. Estos fondos, originalmente destinados a Europa y Oriente Medio, se utilizarán para combatir el narcoterrorismo y garantizar la seguridad del canal de Panamá. Esta decisión surge tras críticas de Trump hacia sus aliados europeos y busca evitar que adversarios como China establezcan bases estratégicas en la región.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha informado al Congreso sobre la decisión de redirigir al menos 52 millones de dólares en financiamiento militar extranjero hacia países de América Latina, fondos que originalmente estaban destinados a Europa y Oriente Medio.
Los recursos, que iban a ser enviados a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, ahora se asignarán a Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, naciones que han mostrado afinidad con la administración de Trump, según un reporte de AP.
Desde el Departamento de Estado señalaron que estos fondos serán utilizados para combatir el narcoterrorismo y para garantizar la seguridad del canal de Panamá. La entidad enfatizó que «estos fondos evitarán que los adversarios establezcan puntos de apoyo estratégicos en nuestro hemisferio», una declaración que parece dirigida indirectamente a China.
Este cambio en la asignación de recursos se produce tras la reciente visita del secretario de Estado Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú, donde prometió apoyo adicional. En Ecuador, por ejemplo, anunció el envío de más buques e interceptores y solicitó al Congreso estadounidense «45 millones de dólares adicionales» para ayudar en la lucha contra los grupos criminales.
La decisión también llega en un contexto donde Trump ha expresado su descontento con sus aliados en la OTAN. Eslovaquia y Macedonia del Norte son miembros de esta organización, y Trump ha criticado repetidamente su capacidad militar, instando a aumentar el gasto en defensa hasta el 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) para 2035.
Este movimiento refleja un enfoque más centrado en América Latina por parte del gobierno estadounidense, alineándose con líderes locales que comparten su visión política. La reorientación de estos fondos podría tener un impacto significativo en la dinámica geopolítica de la región y en los esfuerzos por combatir el crimen organizado.
A medida que EE.UU. busca fortalecer sus relaciones con estos países latinoamericanos, es probable que se intensifiquen las colaboraciones en materia de seguridad y defensa. Esto no solo responde a intereses estratégicos inmediatos sino también a una visión más amplia sobre cómo enfrentar desafíos globales desde una posición regional fortalecida.