Durante esta semana, decenas de personas pudieron acceder a sus viviendas y pertenencias en la llamada zona roja de Jersón, tan expuesta a los drones y la artillería que se ha vuelto inhabitable. Denisa Bohackova, voluntaria checa que vive en la ciudad, señaló que algunas personas se adentran en zonas a las que nadie se había atrevido a ir durante años para filmar lugares donde estar presente ha supuesto, y volverá a suponer, una muerte casi segura.
Dima describió a niñas, niños, padres y abuelas recorriendo las calles de la zona roja con maletas y bolsas para regresar a sus pisos e intentar recuperar lo que pudieran. Algunas personas encontraron edificios calcinados y vacíos; en otros casos, las viviendas habían sido saqueadas. Bohackova calificó de sobrecogedora la magnitud de la destrucción en algunos lugares.
Regresos a una ciudad bajo amenaza
Algunos volvieron por motivos que iban más allá de sus pertenencias. El marido de Angela Dobrovolska, Serhiy, murió hace dos años por una granada lanzada desde un dron ruso pilotado, en un ataque del tipo conocido como safari humano, por el que Jersón se ha hecho tristemente conocida. El jueves, Angela viajó desde Kyiv para visitar su tumba por primera vez en varios meses.
La población de Jersón ha pasado de más de 250.000 habitantes a unos 65.000 desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por Rusia, cuyo sexto año comenzará en febrero. La vida civil en la ciudad nunca se detuvo, explicó Bohackova, pero continuó en condiciones propias de un campo de batalla activo: escuelas, teatros, jardines de infancia y hospitales se trasladaron bajo tierra. Según ella, un civil corriente de Jersón ha vivido más de esta guerra que muchos soldados.
Un breve respiro y temor al fin de la tregua
Olga, que cría a dos hijos, describió apagones frecuentes, minas lanzadas por drones y ocultas entre las hojas caídas, fragmentos de drones que rebotan y una ciudad que suele cerrar por la tarde. Sin embargo, desde que volvió el silencio, ha podido llevar una vida normal: condujo hasta otra localidad y tomó un autobús a otro distrito para visitar a su abuela con su hijo. Las tiendas y cafeterías estaban llenas y, tras años de calles tranquilas, incluso hubo un pequeño atasco.
La evacuación de la cercana Oleshky está prevista para concluir el domingo; después terminará el alto el fuego. Olga expresó preocupación por la posibilidad de que la situación se vuelva caótica a partir del lunes. Dima, que se preparaba con su esposa para visitar por primera vez en varios meses su piso en la zona roja, afirmó que prevén que se reanuden los ataques y aumenten.
Dima señaló que esos pocos días les permitieron ver cómo podría ser la vida si la guerra terminara finalmente.
La noticia en cifras
| Dato | Cifra |
|---|
| Población de Jersón antes de la invasión a gran escala de Rusia | Más de 250.000 habitantes |
| Población actual de Jersón, según la noticia | Alrededor de 65.000 habitantes |
| Personas que pudieron acceder a sus pertenencias y viviendas en la «zona roja» esa semana | Decenas |
| Tiempo desde la muerte del marido de Angela Dobrovolska | Dos años |
| Hijos que cría Olga | Dos |
| La invasión a gran escala entraría en su sexto año | En febrero |