La postura oficial de Rusia ha sido clara durante un tiempo: lo que ocurre en Ucrania es percibido como una guerra europea contra Rusia. Sin embargo, este relato ignora el hecho de que en 2022 fue el Kremlin quien lanzó una invasión a gran escala sobre Ucrania, y que el conflicto continúa vigente.
La pregunta que surge es hasta dónde está dispuesto a llegar Rusia para debilitar el apoyo europeo hacia Kyiv. ¿Está Moscú preparando activamente un conflicto militar con algún país miembro de la OTAN? Aunque parece poco probable, después de más de cuatro años y medio de guerra, las fuerzas rusas aún no han logrado ocupar por completo la región del Donbás, vecina a su territorio.
Intenciones ocultas
Aparentemente, el objetivo no sería combatir directamente a Europa, sino más bien sembrar el miedo para reducir el respaldo hacia Ucrania. Un claro ejemplo de esta estrategia se refleja en las declaraciones del destacado estratega de política exterior Sergei Karaganov, presidente honorario del Consejo de Política Exterior y Defensa de Rusia. “Si continúan esta guerra, una guerra europea con ayuda estadounidense contra Rusia en territorio ucraniano, tarde o temprano sentiremos la necesidad de escalar”, advirtió.
Karaganov añadió que los primeros ataques serían convencionales, pero si Europa no se rinde, “lamentablemente tendremos que recurrir a lo nuclear. No quedará nada de algunos países europeos”. Sin embargo, esta amenaza plantea una cuestión crítica: si Rusia optara por utilizar armas nucleares, habría una respuesta contundente desde Europa.
Reacciones ante la escalada
Karaganov minimiza la posibilidad de represalias europeas al afirmar: “No habrá respuesta desde Europa. ¿Acaso Gran Bretaña atacaría a Rusia con armas nucleares? Espero que no estén tan locos. Estoy seguro de que los estadounidenses tampoco lo están”. Estas afirmaciones revelan un panorama preocupante sobre las intenciones rusas y la posible escalada del conflicto.