La situación en la región de Kursk ha generado una creciente preocupación entre los familiares de las personas desaparecidas tras la incursión de Ucrania en 2024. Yuri Tkachev, líder del consejo local de una aldea, se ha sumado a un grupo de voluntarios que buscan recuperar los cuerpos de civiles, ya sea en las calles o en campos cercanos.
“Es difícil para la gente saber —o más bien no saber— qué ha pasado con sus seres queridos, si están cautivos o han muerto, y dónde ocurrieron estas muertes”, afirmó Tkachev.
Los costos de las bolsas para cadáveres y el combustible para las furgonetas que participan en estas evacuaciones han sido cubiertos por los propios voluntarios o mediante donaciones, sin apoyo gubernamental.
Quejas sobre la falta de respuesta oficial
A pesar de que funcionarios regionales se reunieron varias veces con el grupo que busca a los desaparecidos durante la segunda mitad de 2025, los familiares expresaron su frustración ante la falta de avances concretos.
Lyubov, una mujer que todavía busca el cuerpo de su madre, compartió su experiencia tras visitar la morgue en octubre del año pasado durante un viaje a Kursk. “Simplemente pregunté: ‘¿Hay cuerpos no identificados de una mujer nacida en 1949 del pueblo de Darino?’” relató.
El funcionario le mostró rápidamente una fotografía en su computadora y ella reconoció inmediatamente a su madre fallecida, quien yacía en la calle. A pesar del doloroso momento, Lyubov intentó no mirar demasiado cerca; reconoció el rostro y un viejo suéter que su madre solía usar mientras trabajaba.
Dificultades para el duelo
Aunque había proporcionado una muestra de ADN en enero, le informaron que esta se había perdido, lo que llevó a que el cuerpo de su madre permaneciera sin identificar durante meses. Lyubov deseaba enterrarla en su aldea natal, pero eso ahora es imposible. Por el momento, sus cenizas reposan en su apartamento en Belgorod, a unos 160 kilómetros de distancia.
La frustración de Lyubov es palpable; siente amargura hacia el gobierno por no haber detenido la incursión ni haber evacuado a los residentes cuando aún era posible. También critica cómo se minimizó la gravedad de la situación.
Al ser consultados por la BBC sobre este tema, ni el gobernador de Kursk ni el comisionado ruso para los derechos humanos respondieron. En contraste, las fuerzas de defensa territorial ucranianas afirmaron que todos los civiles evacuados desde la región habían sido entregados a Rusia.
Recuerdos del pasado
Lyubov rememora tiempos pasados cuando solía cruzar la frontera hacia Ucrania para comprar salchichas, hilo y helados. “Iban a vernos y nosotros íbamos a verlos. Y ahora no queda ninguna de estas aldeas”, reflexionó con tristeza.