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Países Bajos prohíbe a menores ser influencers en redes sociales por explotación infantil
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Países Bajos prohíbe a menores ser influencers en redes sociales por explotación infantil

miércoles 17 de junio de 2026, 12:36h

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El gobierno de los Países Bajos ha anunciado planes para criminalizar el uso de niños como influencers en redes sociales, considerándolo una forma de trabajo infantil. La propuesta, impulsada por el Ministro Aartsen, busca prohibir la creación de contenido comercial por menores de 16 años que genere ingresos a través de patrocinios o publicidad. Los padres que utilicen a sus hijos para obtener estos ingresos podrían enfrentar multas significativas. Esta medida se enmarca dentro de un esfuerzo global por regular las grandes tecnológicas y proteger la salud mental de los jóvenes, con otros países europeos considerando legislaciones similares. Expertos advierten que los niños en redes sociales carecen de las protecciones legales que tienen los actores infantiles en medios tradicionales.

El gobierno de los Países Bajos ha tomado una decisión trascendental al plantear la criminalización del uso de menores como influencers en redes sociales, considerando esta práctica como una forma de trabajo infantil. Esta propuesta, presentada por el Ministro Thierry Aartsen, busca proteger a los menores de la explotación comercial en línea, y representa uno de los enfoques más contundentes adoptados en Europa para salvaguardar a la infancia.

La legislación propuesta establece que cualquier menor de 16 años no podrá generar contenido comercial en plataformas digitales. Este enfoque se centra en aquellos casos donde los niños obtienen ingresos mediante patrocinios, publicidad o asociaciones con marcas, abarcando desde videos familiares hasta reseñas de juguetes y videojuegos.

Aartsen explicó que utilizar a los niños para generar ingresos es esencialmente trabajo infantil, lo cual requiere ser tratado con seriedad. En su carta al parlamento, destacó que esta situación pone en riesgo la privacidad de los menores y puede contribuir a problemas de autoestima si son utilizados como modelos de negocio por empresas o padres.

Medidas severas para infractores

Los padres que utilicen a sus hijos para obtener beneficios económicos podrían enfrentar multas significativas bajo esta nueva normativa. Actualmente, el gobierno está trabajando en los detalles específicos del proyecto de ley, que va mucho más allá de las disposiciones anteriores que permitían excepciones para algunos influencers infantiles.

Esta iniciativa forma parte de un movimiento global más amplio destinado a regular el poder de las grandes tecnológicas y proteger la salud mental juvenil. Varios países europeos están considerando normativas similares, mientras que Ursula von der Leyen ha enfatizado que el debate sobre una edad mínima para acceder a redes sociales ya no puede ser ignorado.

En el Reino Unido, Sir Keir Starmer también se prepara para prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, aunque enfrenta presiones desde Estados Unidos debido a preocupaciones sobre la libertad de expresión y posibles represalias comerciales.

Desigualdades legales en protección infantil

A pesar del creciente reconocimiento del problema, expertos advierten que los menores que generan ingresos en redes sociales carecen de las protecciones legales adecuadas que sí tienen los actores infantiles en medios tradicionales. Estos últimos están amparados por regulaciones específicas sobre horas laborales y acompañamiento durante sus actividades profesionales.

Recientemente, Chi Onwurah, presidenta del comité británico de ciencia y tecnología, advirtió que las leyes actuales son obsoletas para proteger a las estrellas infantiles. Por su parte, Dinamarca ha propuesto un sistema obligatorio de verificación de edad utilizando su identificación electrónica nacional, con sanciones potenciales equivalentes al 6% de los ingresos globales por incumplimiento según la Ley de Servicios Digitales de la UE.

El contexto internacional revela una creciente preocupación por el impacto negativo que las redes sociales pueden tener en la salud mental juvenil. Con un alto porcentaje de niños daneses menores de 13 años ya activos en al menos una plataforma social, el gobierno argumenta que las medidas voluntarias han fracasado estrepitosamente.

A medida que las naciones europeas avanzan hacia una regulación más estricta, se delinean claramente dos posturas: los defensores del bienestar infantil exigen acción inmediata mientras que quienes abogan por la libertad de expresión advierten sobre posibles excesos gubernamentales. Los próximos meses serán cruciales para determinar si estas discusiones se traducen en legislación efectiva y si se logra un cambio significativo en el futuro digital de los niños.

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