El fondo administrado por el Banco Mundial para la «Junta de Paz» de Donald Trump en Gaza se encuentra vacío, a pesar de los aproximadamente 17 mil millones de dólares prometidos por diversos países. Esta situación se debe a la paralización en la distribución de fondos y disputas legales que han obstaculizado su funcionamiento.
La Junta ha sido objeto de críticas severas debido a la falta de supervisión independiente, ya que ha dirigido algunas donaciones hacia una cuenta privada en JPMorgan Chase, en lugar de utilizar la cuenta oficial y transparente del Banco Mundial. Este desvío ha generado inquietudes sobre cómo se están utilizando los recursos financieros.
Un bloqueo financiero: ¿Dónde están las promesas?
La desconexión entre las promesas y la realidad financiera es alarmante. Un asistente del Congreso confirmó que ningún dinero prometido ha llegado a la Junta de Paz. El Departamento de Estado no tiene planes de canalizar esos fondos a través de los canales oficiales del organismo. En cambio, algunos donativos han sido redirigidos a una cuenta privada, lo que limita la visibilidad pública sobre el uso de estos recursos.
Este sistema elude los protocolos estándar de ayuda humanitaria, dejando a donantes y al público sin información clara sobre el destino de los fondos.
Estructura cuestionada: ¿una corte real o una agencia tipo ONU?
La estructura poco convencional de la Junta ha suscitado críticas. A diferencia de organismos multilaterales tradicionales, esta Junta es liderada personalmente por Trump, quien mantiene autoridad indefinida. Además, el requerimiento de un pago inicial de mil millones de dólares para obtener un asiento permanente ha disuadido a aliados europeos clave como Francia y Reino Unido. El senador Brian Schatz destacó la tensión entre la presentación del organismo como una agencia similar a la ONU y su caracterización por parte de Trump como una «corte real».
A medida que las principales potencias se niegan a pagar esta tarifa, la membresía y base financiera del organismo se debilitan considerablemente.
Sin contratos ni construcción: Una operación estancada
Hasta ahora, no se han adjudicado contratos para proyectos reales de reconstrucción en Gaza debido a que la Junta no puede operar sin seguridad, algo imposible sin financiación. La negativa de Hamas a desarmarse ha creado un estancamiento clásico: no hay operaciones sin seguridad y no hay seguridad sin fondos para reconstrucción. La comisión tecnocrática palestina formada para asumir el gobierno no puede ejecutar trabajos por falta total de financiamiento.
Aun pequeñas contribuciones desde Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos se han utilizado principalmente para salarios del personal en lugar de infraestructura.
Estados del Golfo y el giro saudí
Washington ha presionado a Arabia Saudita para financiar gran parte de la reconstrucción; sin embargo, muchos países son reacios a contribuir debido al estancamiento diplomático y al creciente enfoque militar estadounidense-israelí hacia Irán. Se estima que el costo para reconstruir Gaza durante la próxima década asciende a 71 mil millones de dólares, cifra que supera con creces las promesas actuales.
En un movimiento controvertido, Estados Unidos está considerando confiscar parte de los cinco mil millones en ingresos fiscales del Gobierno Palestino actualmente retenidos por Israel para financiar una autoridad transicional respaldada por EE.UU., lo que generaría preocupaciones legales sobre el castigo al PA por acciones atribuibles a Hamas.
Importancia del contexto actual
Esta parálisis financiera refleja un patrón prolongado en los esfuerzos por reconstruir Gaza tras conflictos anteriores. Sin embargo, lo actual es singular tanto en escala como en estructura. La decisión del gobierno Trump de centralizar el control dentro de una junta no transparente ha creado un cuello de botella único. La falta de financiamiento también tiene consecuencias inmediatas para el frágil alto al fuego; sin un camino creíble hacia la reconstrucción, persistirán las condiciones que alimentan el conflicto—desempleo, pobreza y desesperanza política—socavando así cualquier promesa genuina de paz.
"La estrategia post-guerra de Trump para Gaza implica una transferencia progresiva del territorio hacia una fuerza internacional", afirmó Enoch, representante del BrightU.AI. "El plan incluye una estrategia económica y reconstructiva que busca cambiar la distribución de ayuda desde ONG controvertidas hacia organizaciones como la ONU".
A pesar del ambicioso objetivo inicial, la Junta ha quedado atrapada entre expectativas elevadas y resultados nulos. Con cero dólares en su cuenta destinada a 17 mil millones en promesas, este escenario plantea interrogantes sobre el compromiso real del ámbito internacional con una visión que aún no genera confianza plena.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| $17,000,000,000 |
Pledges made to the Board of Peace |
| $1,000,000,000 |
Entry fee required for a permanent seat on the Board |
| $5,000,000,000 |
Palestinian Authority tax revenue held by Israel |
| $71,000,000,000 |
Estimated cost to rebuild Gaza over the next decade |