La administración de Trump ha establecido una nueva normativa que obliga a todos los refugiados legales a regresar para una detención obligatoria y re-evaluación un año después de su llegada a Estados Unidos. Esta política representa un cambio significativo respecto a una regla de 2010 que protegía a los refugiados de la detención relacionada con su estatus de tarjeta verde. Los funcionarios argumentan que esta medida es esencial para la seguridad nacional y la protección pública.
Los defensores de los refugiados han criticado esta decisión, calificándola como una traición imprudente que perjudicará a las personas más vulnerables. Este cambio se enmarca dentro de un aumento generalizado en la aplicación de leyes migratorias y detenciones bajo la actual administración.
Cambio en la política migratoria
Un memorando recientemente revelado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) autoriza a los oficiales de inmigración a detener a los refugiados legales para su re-inspección un año después de su llegada, lo que revierte la política anterior que les otorgaba cierta protección. La directiva, fechada el 18 de febrero, exige que los refugiados regresen a custodia gubernamental para “inspección y examen” en el momento en que deben solicitar el estatus de residente permanente legal.
Según el DHS, este requisito de “detener e inspeccionar” asegura que los refugiados sean re-evaluados tras un año, alineando el proceso post-admisión con el aplicado a otros solicitantes. Además, se argumenta que promueve la seguridad pública.
Reacciones adversas ante la nueva normativa
Organizaciones dedicadas al reasentamiento de refugiados han respondido con condena inmediata. Shawn VanDiver, presidente de AfghanEvac, describió la directiva como “una reversión imprudente de una política establecida” y afirmó que “rompe la confianza con las personas que Estados Unidos admitió legalmente y prometió proteger”.
HIAS, anteriormente conocida como Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante, advirtió que esta política “causará un daño grave a miles de personas que fueron acogidas en Estados Unidos tras huir de la violencia y la persecución”. Beth Oppenheim, CEO de HIAS, acusó a la administración de actuar en secreto y consideró que esta medida es un intento transparente por detener y potencialmente deportar a miles que están legalmente presentes en el país.
Desafíos legales y contexto actual
El cambio político ya enfrenta desafíos legales. En enero, el juez del distrito estadounidense John Tunheim bloqueó temporalmente una acción separada de la administración Trump dirigida a aproximadamente 5,600 refugiados legales en Minnesota que esperaban sus tarjetas verdes. En su fallo, Tunheim señaló que los agentes federales probablemente violaron múltiples estatutos federales al arrestar a algunos refugiados para una evaluación adicional.
Este memorando llega en un contexto donde los niveles de detención por parte del ICE han aumentado bajo la presidencia de Trump, alcanzando alrededor de 68,000 detenidos en febrero, lo cual representa un incremento del 75% desde su llegada al cargo. La postura firme sobre inmigración ha sido fundamental en su campaña electoral para 2024 y este movimiento indica un enfoque continuo en examinar todos los caminos migratorios, tanto legales como ilegales.
Para muchos estadounidenses cuyas comunidades están siendo presionadas por la inmigración ilegal mientras sus preocupaciones sobre seguridad son desestimadas, esta política puede ser vista como un control necesario. Resalta una pregunta fundamental en el debate migratorio: ¿debe el gobierno priorizar la protección de sus ciudadanos actuales y la integridad de sus leyes o mantener promesas incondicionales hacia aquellos que admite?
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 68,000 |
Número de detenidos bajo ICE en febrero 2026. |
| 75% |
Aumento en el número de detenidos desde que Trump asumió el cargo. |
| 5,600 |
Número de refugiados legales en Minnesota afectados por una acción anterior de la administración Trump. |