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Amenaza de demolición para campo de fútbol infantil palestino en Cisjordania

Amenaza de demolición para campo de fútbol infantil palestino en Cisjordania

martes 20 de enero de 2026, 19:29h

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Un club de fútbol infantil palestino en Cisjordania enfrenta la amenaza inminente de demolición por parte de las autoridades israelíes, a pesar de una campaña internacional para salvarlo. Este campo, que ofrece una oportunidad deportiva única a más de 200 jóvenes jugadores del campo de refugiados Aida, fue declarado ilegal por Israel, que argumenta que se construyó sin los permisos necesarios. La comunidad ha respondido con videos en redes sociales y una petición que ha recolectado cientos de miles de firmas. Aunque el club recibió un breve aplazamiento, ahora debe decidir entre demoler el campo por su cuenta o esperar a que las autoridades lo hagan, enfrentándose a un futuro incierto mientras continúa el conflicto en la región.

Un club de fútbol infantil palestino, ubicado en la ocupada Cisjordania, se enfrenta a una inminente demolición a pesar de una campaña internacional destinada a salvarlo. Los defensores del club argumentan que representa una oportunidad única para que los jóvenes futbolistas palestinos practiquen su deporte favorito. Sin embargo, las autoridades israelíes sostienen que el campo fue construido sin los permisos necesarios.

En esta tierra profundamente dividida, donde cada rincón está en disputa, un pequeño terreno de césped artificial ha cobrado relevancia. Este espacio se encuentra bajo la sombra del enorme muro de concreto que separa a Israel de gran parte de la Cisjordania ocupada.

El contexto del conflicto

A medida que el conflicto se intensifica tras los ataques del 7 de octubre y la guerra en Gaza, surgen otros problemas más urgentes. No obstante, esta situación ha captado atención internacional debido a su conexión con el fútbol, un deporte que trasciende fronteras y culturas.

Durante nuestra visita al campo, un grupo de niños palestinos se alineaba para lanzar penaltis bajo el sol invernal. La construcción del terreno comenzó en 2020 en las afueras de Belén y actualmente sirve como lugar de entrenamiento para más de 200 jóvenes provenientes del cercano campamento de refugiados Aida.

Una comunidad unida por el deporte

Las calles estrechas y abarrotadas albergan a los descendientes de familias palestinas desplazadas durante la guerra árabe-israelí de 1948. El 3 de noviembre del año pasado, mientras los niños caminaban hacia su entrenamiento, encontraron un aviso en la puerta del campo declarando su ilegalidad. Este aviso fue seguido rápidamente por una orden de demolición.

"No tenemos otro lugar donde jugar", comentó Naya, una niña de diez años vestida con una camiseta de Brasil que lleva el nombre del legendario futbolista Neymar. "Estamos construyendo nuestros sueños aquí. Si demuelen nuestro campo, demolerán nuestros sueños".

Reacciones ante la amenaza

Otro joven jugador, Mohammed, expresó su tristeza al enterarse de la noticia sobre la posible destrucción del club: "Me sentí mal. Este es un campo que realmente me importa". La comunidad ha respondido organizándose; han publicado videos en redes sociales y lanzado una petición que ha recolectado cientos de miles de firmas junto con mensajes solidarios desde diferentes partes del mundo.

A raíz de las gestiones realizadas por un abogado, el club recibió recientemente una prórroga de siete días. Sin embargo, esta extensión expiró el lunes pasado, dejando al club ante una difícil decisión: demoler el campo por sí mismos o esperar a que las autoridades israelíes lo hagan forzosamente, lo cual implicaría también asumir los costos.

La complejidad del territorio

La presencia imponente del muro marca uno de los muchos aspectos complicados que caracterizan la ocupación israelí sobre este territorio que los palestinos consideran fundamental para establecer su futuro estado. Israel mantiene control militar total sobre Cisjordania; no obstante, la gobernanza administrativa está dividida entre áreas dirigidas por palestinos e israelíes.

A través de los Acuerdos de Oslo firmados en los años noventa entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Cisjordania fue clasificada en tres categorías territoriales: A y B son zonas bajo control civil palestino; mientras que el Área C permanece bajo control israelí total.

Dificultades persistentes

A pesar del fracaso en avanzar hacia un proceso pacífico duradero —con ambas partes culpándose mutuamente— estas categorizaciones siguen siendo clave para entender cómo se administra hoy Cisjordania. Belén está designada como Área A; sin embargo, las autoridades israelíes ejercen control civil sobre gran parte del área circundante hasta llegar a las puertas mismas de la ciudad.

A medida que avanza el tiempo y crece el conflicto, lo que está en juego es mucho más que un simple terreno deportivo; es un símbolo cargado de significado para aquellos que buscan esperanza y oportunidades dentro del contexto actual. Mientras tanto, las autoridades israelíes continúan aprobando nuevas construcciones en asentamientos considerados ilegales según el derecho internacional.

Permaneciendo atentos al futuro

A medida que esperan respuestas sobre su situación actual, los niños del campamento Aida mantienen viva la esperanza de que la atención internacional logre influir en las decisiones gubernamentales respecto al futuro del campo. Sin embargo, mientras persiste el conflicto más amplio, el destino de este pequeño terreno sigue pendiendo en un delicado equilibrio.

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