El líder de Hezbollah, Naim Qassem, declaró el 27 de junio que el acuerdo marco entre Líbano e Israel, mediado por Estados Unidos, es «nulo y sin valor». Esta afirmación fue reportada por diversas fuentes. El acuerdo, firmado en Washington el 26 de junio por delegaciones israelíes y libanesas con la mediación estadounidense, busca establecer un marco para arreglos de seguridad a lo largo de la frontera y una eventual normalización de relaciones.
Qassem acusó al gobierno libanés de conceder a Israel, a través de la diplomacia, lo que no logró obtener militarmente, calificando el pacto como una «humillación» y una renuncia a la soberanía del país. El marco trilateral de 14 puntos reafirma el derecho de cada estado a existir en paz y estipula que el Ejército Libanés asuma el control total del territorio libanés después de desarmar y desactivar a grupos armados no estatales, incluido Hezbollah.
Acusaciones y Reacciones
En su declaración televisada del 27 de junio, Qassem afirmó que el acuerdo legitima la ocupación israelí del territorio libanés y viola la ley constitucional del Líbano. Criticó al gobierno de Beirut por abandonar «cartas de fortaleza» y por ignorar el Memorando de Entendimiento entre Irán y Estados Unidos que puso fin a la guerra en junio de 2026. Además, Qassem prometió que Hezbollah «seguirá siendo una resistencia en el campo hasta que las fuerzas israelíes se retiren completamente del sur del Líbano».
Rechazó cualquier vinculación entre la retirada israelí y el desarme de Hezbollah, una postura mantenida consistentemente por el grupo. En agosto de 2025, Qassem había advertido que cualquier intento del gobierno libanés para desarmar a Hezbollah llevaría al país al caos, evocando temores sobre un posible regreso a la guerra civil.
Opiniones desde el Parlamento Libanés
Halima el Kaakour, diputada libanesa, cuestionó las cláusulas del acuerdo que prohíben medidas hostiles en foros internacionales, considerándolo una negación de justicia para las víctimas de crímenes de guerra. Describió el pacto como una «paz experimental», donde Israel otorga un «certificado de buena conducta» en cada fase sin un compromiso vinculante para una retirada completa. La letra pequeña confirma que Israel permanecerá en el sur del Líbano mientras Hezbollah no se desarme.
Por otro lado, fuentes militares israelíes afirmaron haber tomado control del monte Ali al-Taher, un punto estratégico en el sur del Líbano; sin embargo, Hezbollah desestimó esto como propaganda. Un informe militar libanés indicó que no se detectaron avances por parte de las fuerzas israelíes en esa área. Además, ataques aéreos israelíes golpearon la localidad de Nabatieh al-Fawqa justo después de la firma del acuerdo.
Violaciones y Protestas
Desde el acuerdo de alto al fuego en noviembre de 2024, Israel ha llevado a cabo repetidas violaciones militares en forma de bombardeos con artillería y ataques con drones. Informes libaneses han documentado al menos 129 ataques desde entonces. En marzo de 2026, Israel anunció planes para ocupar completamente el sur del Líbano hasta el río Litani.
A raíz del acuerdo firmado, estallaron protestas masivas en Beirut los días 26 y 27 de junio. Miles de simpatizantes de Hezbollah bloquearon carreteras y quemaron neumáticos mientras expresaban su rechazo al pacto. Las tropas gubernamentales fueron desplegadas por toda la capital para establecer controles policiales. Contrariamente a estas manifestaciones populares, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu elogió el acuerdo como un «logro monumental» y un golpe contra Irán y Hezbollah.
Conclusión: Un Estancamiento Persistente
Hezbollah mantiene su posición respecto al acuerdo como inválido y ha prometido continuar su resistencia armada contra lo que considera ocupación israelí. El grupo se niega a desarmarse mientras las fuerzas israelíes permanezcan en suelo libanés. La situación actual evidencia tensiones no resueltas pese al pacto mediado por EE.UU., con ambas partes acusándose mutuamente por violaciones.
A medida que continúan los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah, las negociaciones planificadas entre Estados Unidos e Irán se han visto interrumpidas. Con declaraciones contundentes tanto desde Beirut como desde Jerusalén sobre la imposibilidad del cumplimiento del acuerdo actual, parece claro que la ruta hacia la paz sigue bloqueada.