Un reciente estudio realizado por la firma de servicios financieros JG Wentworth ha revelado que el creciente costo de vida y las políticas arancelarias recientes son factores clave que están llevando a los hogares estadounidenses hacia la bancarrota. La encuesta, realizada en febrero de 2026 con una muestra de 1,421 adultos en EE.UU., indica que casi la mitad de los encuestados que han solicitado protección por bancarrota citan estos dos aspectos como principales causas. Los resultados llegan en un contexto donde los datos de los tribunales federales muestran un aumento notable en las solicitudes de quiebra, lo que sugiere un deterioro financiero creciente entre los consumidores.
De acuerdo con la encuesta, el 43.4% de los participantes identificaron la crisis del costo de vida como el principal factor que contribuyó a su bancarrota, mientras que el 41.7% mencionó el incremento en los aranceles. Estas cifras superan con creces otras causas potenciales, como el aumento de las tasas hipotecarias o gastos inesperados, que apenas alcanzaron el 0.3%. Este cambio refleja una transformación significativa en las presiones económicas que enfrentan los estadounidenses comunes, desplazando los desencadenantes tradicionales como la deuda médica, que históricamente había sido una causa principal de ruina financiera.
Hallazgos principales
La encuesta de JG Wentworth señala que casi la mitad de todas las bancarrotas personales ahora se deben directamente a las altas costumbres de vida y a los gastos relacionados con aranceles. La firma reportó un aumento del 10.8% en las solicitudes de bancarrota no empresarial entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025. Este incremento refleja lo que los analistas describen como una presión creciente sobre las finanzas familiares, agravada por decisiones políticas y una inflación sostenida.
Más allá de las causas primarias, la encuesta revela una posición financiera precaria para muchos estadounidenses. Cuando se les preguntó cuánto tiempo podrían cubrir sus gastos sin ingresos, el 40.8% respondió que solo podría manejarlo durante tres meses. El promedio indicado por los encuestados sugiere que una deuda adicional de $6,356.55 sería suficiente para llevarlos al borde de la bancarrota. Este escaso margen pone de manifiesto una vulnerabilidad sistémica donde incluso pequeños choques económicos pueden provocar fracasos financieros en cadena.
Tendencias en bancarrotas y datos oficiales
Los datos oficiales provenientes de los tribunales estadounidenses respaldan los hallazgos del estudio, mostrando un aumento del 11% en las solicitudes totales de bancarrota en 2025. En total, se registraron 549,577 bancarrotas personales el año pasado. La cronología de estas solicitudes entre los encuestados estuvo casi equitativamente dividida: el 45.8% solicitó bancarrota hace tres a cinco años y el 45.2% lo hizo hace seis a diez años, lo cual indica que estas presiones financieras han estado acumulándose durante un período significativo.
El aumento en las solicitudes es parte de un patrón más amplio de tensión económica. Las quiebras corporativas también aumentaron un 14% en 2025, alcanzando su nivel más alto desde 2010, con analistas señalando que los fabricantes e industrias dependientes de importaciones fueron particularmente afectados por los aranceles. Esta angustia corporativa inevitablemente repercute sobre empleados y consumidores, contribuyendo a la crisis personal por bancarrotas.
Vulnerabilidad financiera del hogar
La encuesta destaca una alarmante falta de resiliencia financiera entre las familias estadounidenses. Con un 40.8% reportando que podrían cubrir sus gastos solo durante tres meses sin ingresos, el margen para errores es excepcionalmente estrecho. Esta vulnerabilidad se ve agravada por niveles récord de deuda familiar, creando un contexto donde cualquier presión financiera adicional –como la pérdida del empleo o un aumento repentino en precios– puede resultar catastrófica.
Los expertos financieros han advertido durante mucho tiempo sobre cómo la deuda promedio no hipotecaria, incluidos préstamos personales y tarjetas de crédito, establece una base precaria para las familias. El hallazgo del estudio indicando que poco más de $6,300 adicionales en deuda podría llevar a individuos a la bancarrota ilustra cuán limitada es su capacidad para absorber nuevos choques económicos.
Consecuencias a largo plazo de la bancarrota
A pesar de que la mayoría (89.3%) reporta eventualmente reconstruir sus finanzas tras declararse en quiebra, este proceso suele ser prolongado y puede tomar hasta cinco años. No obstante, la sombra persistente de la bancarrota va más allá del alta judicial; según la encuesta, el 97.8% aún siente el impacto financiero independientemente del momento en que solicitaron dicha protección.
Uno de los efectos más tangibles es sobre el acceso al crédito: cerca del 73.7% indicó que su capacidad para obtener préstamos sigue siendo afectada tras haber declarado quiebra; además, un 73.3% afirmó que su puntaje crediticio permanece comprometido. Para aquellos aún no recuperados completamente financieramente, los principales obstáculos son altos costos vitales (88.4%), ingresos bajos o desempleo (85.8%) y gastos médicos continuos (82.5%). El estrés emocional asociado también es considerable; muchos califican esta experiencia como más estresante que tener un bebé o comprar su primera vivienda.
Contexto político reciente sobre aranceles
El enfoque del estudio sobre aranceles como motor clave detrás del aumento en quiebras sigue a un periodo marcado por políticas comerciales agresivas. En abril de 2025, el presidente Donald Trump invocó la Ley Internacional sobre Poderes Económicos Emergentes para imponer aranceles recíprocos amplios; esto incluyó un gravamen universal del 10% y tasas superiores para socios comerciales específicos.[1] Estas medidas permanecieron vigentes hasta febrero de 2026 cuando la Corte Suprema declaró inconstitucionales gran parte de estos aranceles emergentes.
A lo largo del periodo activo entre febrero de 2025 y enero de 2026, se estima que cada familia estadounidense pagó aproximadamente $1,745 en costos relacionados con aranceles según un análisis realizado por Legal Clarity.[1] Aunque estos impuestos son típicamente asumidos por empresas importadoras, frecuentemente son trasladados a los consumidores mediante precios más altos.
Paisaje económico más amplio y perspectivas futuras
La crisis bancaria se desarrolla dentro del marco económico caracterizado por desafíos significativos; actualmente la deuda nacional supera $38 billones con pagos diarios exorbitantes e incrementos deficitarios.[4] Los analistas describen a la economía estadounidense como «dirigiéndose hacia un abismo», donde tanto fracasos corporativos como insolvencias personales indican una decadencia sistémica.
Ciertos comentaristas sostienen que las políticas económicas fundamentales adoptadas durante décadas –marcadas por acumulación excesiva de deuda y control financiero centralizado– han creado un sistema insostenible.[11][12] Aunque se considera a los aranceles como una causa inmediata para muchos problemas actuales, otros observadores apuntan hacia cuestiones estructurales más profundas como erosión productiva interna y fragilidad en cadenas suministradoras.
Conclusión
Tanto el estudio realizado por JG Wentworth como datos federales ilustran claramente cómo aumenta la angustia financiera entre consumidores estadounidenses vinculada directamente al incremento en costos vitales y políticas tarifarias agresivas. Con las solicitudes personales por quiebra al alza y hogares reportando márgenes financieros extremadamente limitados, se intensifican las presiones económicas sobre muchas familias.
Aunque recientemente se ha dictaminado inconstitucionalidad respecto a ciertos aranceles emergentes –lo cual podría ofrecer algún alivio futuro– ya hay quienes han cruzado esa línea crítica debido a costos acumulados durante su aplicación.
La noticia en cifras
| Descripción |
Cifra |
| Porcentaje de encuestados que citan la crisis del costo de vida como principal contribuyente a la quiebra |
43.4% |
| Porcentaje de encuestados que citan tarifas aumentadas como contribuyente a la quiebra |
41.7% |
| Aumento porcentual en las presentaciones de quiebra no empresarial entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025 |
10.8% |
| Total de quiebras personales en 2025 |
549,577 |
| Promedio adicional de deuda que llevaría a los encuestados a la quiebra |
$6,356.55 |