En Mercer County, Kentucky, se está gestando una intensa oposición a un proyecto de centro de datos que ocuparía más de 500 acres de tierras agrícolas de alta calidad. Los residentes expresan su preocupación por la posible pérdida de su patrimonio agrícola, el aumento en los costos de servicios públicos y la disminución del valor de sus propiedades. Un grupo ciudadano ha solicitado una moratoria sobre el proyecto hasta que se realicen estudios adecuados sobre las regulaciones pertinentes.
La comunidad ha recolectado más de 1,700 firmas en una petición y ha manifestado su descontento en reuniones públicas. Este conflicto pone de relieve una lucha nacional entre la necesidad de infraestructura digital y la preservación del entorno rural. A pesar de que el proyecto podría generar cerca de $30 millones anuales para las escuelas locales, muchos temen que esto signifique un cambio irreversible en su forma de vida.
Una batalla personal
Caitlyn Cooper, propietaria de Desmar Stables, ubicada frente al sitio propuesto, ve el proyecto como una amenaza directa a su negocio y bienestar animal. «Tengo un programa de cría bastante grande y estos centros de datos causan mucho estrés a los animales», declaró Cooper a WKYT. Ella sostiene que el condado debería utilizar su parque industrial existente en lugar de sacrificar tierras agrícolas productivas.
Para muchos residentes, esta lucha representa generaciones de historia familiar. Cooper ha conocido a vecinos cuyos antepasados han trabajado estas tierras durante más de un siglo. Zach Workman, otro residente activo en la oposición, advierte sobre las consecuencias económicas: «Las facturas del agua y la electricidad aumentarán, así como los impuestos. El valor de las propiedades disminuirá», afirmó.
El temor a lo irreversible
La preocupación por un cambio permanente es un poderoso motor en esta lucha. «Una vez construido, no hay vuelta atrás», advirtió un residente en una entrevista con LEX 18. Robin Dean y otros temen que este proyecto establezca un peligroso precedente para la zonificación agrícola. «Si comenzamos a destinar tierras agrícolas para centros de datos, ¿hasta dónde llegará eso? En ese momento, no habrá granja segura en Mercer County», expresó.
Los residentes se enteraron del plan hace meses a través de una publicación en LinkedIn por parte de un grupo con sede en Chicago buscando inversores. Esta revelación desató una búsqueda urgente por respuestas y llevó a una creciente movilización comunitaria. Ahora, carteles que dicen «No al Centro de Datos» adornan el paisaje a lo largo de Moore Lane. Cooper también destacó que la contaminación acústica del centro podría ser devastadora para su negocio.
Promesas económicas versus costo comunitario
La Autoridad de Desarrollo Industrial del Condado Harrodsburg-Mercer ha confirmado que la zona es atractiva para centros de datos gracias a sus líneas eléctricas y planta generadora cercanas. La escuela local no toma partido oficialmente pero reconoce el potencial ingreso significativo que podría generar el proyecto.
En una reunión reciente, Curry Roberts, consultor contratado por la comisión planificadora, mencionó beneficios económicos observados en estados como Virginia: «En 2023, los centros de datos en Virginia generaron 12,140 empleos operativos y más de 14,000 empleos en construcción». Sin embargo, los residentes expresaron preocupaciones sobre salud pública y calidad ambiental; Dr. Rick Angel destacó efectos adversos potenciales como problemas cardíacos e insomnio debido al estrés percibido por la urbanización.
El abogado Hank Graddy, hablando en nombre del grupo ciudadano «We Are Mercer County», recibió aplausos cuando sugirió pausar el proceso: «Recomiendo que esta comisión planificadora solicite al tribunal fiscal del condado Mercer adoptar una moratoria sobre cualquier solicitud relacionada con centros de datos hasta tener tiempo suficiente para investigar regulaciones adecuadas sobre uso del suelo y protecciones ambientales», propuso Graddy.
Aunque oficialmente el condado no ha tomado posición al respecto, la juez ejecutiva Sarah Steele indicó que un propietario privado está comercializando su propiedad sin haber presentado aún una solicitud formal. La comisión está utilizando un consultor para evaluar cómo abordar los centros de datos dentro del marco regulatorio existente.
Para oponentes como Diane Floyd, miembro del grupo «We Are Mercer County», este asunto va más allá del proyecto específico; busca asegurar que las voces comunitarias sean escuchadas en futuros desarrollos. Continúan organizándose para abogar por un futuro que proteja las tierras y comunidades que definen su identidad.
Este conflicto en Kentucky refleja tensiones nacionales donde la creciente demanda por infraestructura digital choca con la necesidad de preservar tierras agrícolas y estilos de vida rurales. Se plantea así una pregunta atemporal: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por el progreso y quién tiene derecho a decidirlo? La respuesta en Mercer County dependerá de si la voz comunitaria puede prevalecer sobre las tentadoras promesas fiscales e industriales.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 500 |
Área del terreno propuesto (en acres) |
| $30 millones |
Ingreso potencial anual para las escuelas locales |
| 1,700 |
Número de firmas en la petición |
| 12,140 |
Empleos operativos en Virginia por centros de datos en 2023 |
| 14,000 |
Empleos de construcción en Virginia por centros de datos en 2023 |