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Trump establece un ultimátum de dos meses para la desmilitarización de Hamas
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Trump establece un ultimátum de dos meses para la desmilitarización de Hamas

lunes 05 de enero de 2026, 13:38h

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El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, han establecido un ultimátum de dos meses para que Hamas se desarme completamente. Esta decisión se tomó durante una reunión en Mar-a-Lago y representa un cambio hacia la imposición de medidas más estrictas. Hamas ha rechazado la demanda, afirmando que sus armas son un derecho nacional hasta lograr la independencia. Trump advirtió sobre graves consecuencias si Hamas no cumple, sugiriendo que otros países podrían intervenir militarmente. La situación plantea un escenario de escalada potencial en Gaza, con un enfoque en la eliminación de la infraestructura militar de Hamas, lo que podría llevar a un conflicto significativo si no se alcanza una resolución pacífica.

La administración de Estados Unidos, en colaboración con Israel, ha lanzado un ultimátum contundente de dos meses para que Hamas se desarme por completo. Esta exigencia surgió de una reunión entre el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la residencia de Mar-a-Lago, Florida. Este acuerdo representa un cambio significativo hacia la imposición de medidas, con Washington ofreciendo su respaldo total a acciones militares israelíes si el grupo palestino se niega a cumplir.

El entendimiento, que ha sido reportado por medios israelíes, establece un plazo fijo en lugar de abrir la puerta a negociaciones. Equipos de ambos países ya están trabajando en paralelo para definir los mecanismos del llamado “desarme práctico”. Un enfoque central es la desmantelación de la extensa red de túneles subterráneos que Hamas mantiene en Gaza, considerada esencial para la fortaleza militar del grupo. Desde la perspectiva de los líderes estadounidenses e israelíes, este proceso es inseparable del fin del dominio de Hamas en Gaza.

Una línea roja para Hamas

Para Hamas, esta demanda es inaceptable. El grupo ha afirmado consistentemente que entregar sus armas significaría su muerte efectiva y el fin de su influencia. Un portavoz de las Brigadas Ezzedine al-Qassam, brazo armado de Hamas, reiteró esta postura: “Nuestro pueblo se defiende y no renunciará a sus armas mientras exista ocupación.” Según Hamas, sus armamentos son un derecho nacional hasta que se logre un estado palestino, considerando el desarme bajo ocupación como una rendición.

Los funcionarios israelíes muestran escepticismo respecto a que Hamas entregue su arsenal dentro del breve plazo establecido. En recientes entrevistas mediáticas, el primer ministro Netanyahu cuantificó el desafío, afirmando que Hamas aún posee “alrededor de 60,000” rifles Kalashnikov y “cientos de kilómetros” de túneles. Netanyahu aseguró que el desarme ocurrirá tarde o temprano, advirtiendo que podría lograrse “de manera fácil” o mediante fuerza militar.

La posición estadounidense

El presidente Trump no dejó lugar a dudas sobre las posibles consecuencias por la falta de cumplimiento. “Hamas tendrá un periodo muy corto para desarmarse,” declaró Trump. “Y si no lo hacen, habrá graves repercusiones.” Colocó toda la responsabilidad sobre Hamas, exonerando a Israel si el proceso fracasa. “No se puede culpar a Israel,” afirmó, añadiendo que otros países involucrados en el acuerdo están listos para actuar. “Esos mismos países irán y eliminarán a Hamas. No necesitan ni siquiera a Israel.”

Trump brindó apoyo incondicional al gobierno de Netanyahu, restando importancia a las preocupaciones sobre el cumplimiento previo por parte de Israel con planes de alto al fuego. “No estoy preocupado por nada que haga Israel,” dijo Trump. “Ellos han cumplido con el plan al 100%.” Esta postura está alineada con la visión sostenida por Netanyahu sobre un control indefinido en materia de seguridad y un rechazo a presiones externas para concesiones que puedan socavar la soberanía israelí.

Una historia de control militarizado

A lo largo de las décadas, Israel ha promocionado su experiencia en seguridad adquirida mediante el control sobre territorios palestinos ante el mundo. La actual exigencia del desarme de Hamas refuerza un modelo donde la fuerza abrumadora y la vigilancia son presentadas como las únicas soluciones viables a conflictos políticos complejos.

El ultimátum de dos meses marca el inicio potencialmente dramático hacia una escalada mayor. Con Hamas considerando sus armas como su último recurso y Israel decidido a destruirlas, parece cada vez más estrecho el camino hacia una resolución pacífica. Las próximas semanas pondrán a prueba si esta táctica presionará a una capitulación o encenderá una nueva fase devastadora del conflicto.

La comunidad internacional observa ahora un conteo regresivo precario. Dos meses son todo lo que separa una tensa tregua y lo que Trump promete será “un infierno”. Este ultimátum va más allá de ser un simple plazo diplomático; es una apuesta que compromete la estabilidad regional bajo la creencia de que solo mediante fuerza intransigente se puede hablar del concepto de paz. Sin embargo, la historia frecuentemente narra una historia diferente y más trágica.

Fuentes para este artículo incluyen:

ZeroHedge.com

YnetNews.com

TheGuardian.com

TheCradle.co

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