El presidente chino Xi Jinping visita Estados Unidos por primera vez en 11 años para reunirse con Donald Trump, marcando su tercer encuentro en menos de un año. Ambos líderes se encuentran en posiciones de poder diferentes: Trump enfrenta elecciones de mitad de mandato y una guerra prolongada con Irán, mientras que Xi se prepara para un cuarto mandato. La cumbre se centrará en la frágil tregua comercial, que expira pronto, y en el impacto estratégico de la inteligencia artificial. También se abordará la delicada cuestión de Taiwán, donde China espera que EE.UU. respete acuerdos previos sobre ventas de armas a la isla.
El presidente chino Xi Jinping inicia su primera visita a Estados Unidos en más de una década, donde se reunirá este jueves con el mandatario estadounidense Donald Trump. Este encuentro marca la tercera vez que ambos líderes se encuentran en menos de un año, aunque lo hacen desde posiciones de poder muy distintas. Mientras Trump enfrenta las elecciones de mitad de mandato y una prolongada guerra con Irán, Xi se prepara para un cuarto mandato al frente del Partido Comunista de China.
La reunión no parece estar destinada a generar grandes acuerdos. Según The Wall Street Journal, Xi no contará con una amplia delegación de ejecutivos de grandes empresas, a diferencia de lo que hizo Trump durante su viaje a Pekín en mayo. Esto refleja un cambio en la dinámica entre ambas naciones.
Trump ha prometido erradicar las importaciones chinas mediante aranceles, pero actualmente se enfrenta a niveles históricos bajos de aprobación justo antes de las cruciales elecciones. El periodista y analista Hudson Lockett destaca que cualquier acuerdo significativo podría perjudicar aún más las perspectivas políticas del presidente estadounidense.
El principal tema en la agenda será la extensión de la frágil tregua comercial, que expira el 10 de noviembre. Jamieson Greer, representante comercial de EE.UU., indicó que ambos países siguen divididos sobre los términos para ampliar el acuerdo. Aunque hay esperanza de continuar las conversaciones, es poco probable que se alcance un consenso esta semana.
Además, se espera una reducción mutua de aranceles, conocida como el objetivo "30 por 30", donde cada país eliminaría aranceles sobre bienes por valor de 30.000 millones de dólares. Un fracaso en este aspecto podría indicar problemas significativos en las negociaciones.
En los días previos a la cumbre, la inteligencia artificial ha cobrado protagonismo en la agenda bilateral. Tanto Washington como Pekín consideran esta tecnología estratégica para el equilibrio global del poder económico y militar. Las preocupaciones estadounidenses giran en torno al uso indebido por parte de empresas chinas y el potencial riesgo asociado a modelos desarrollados en China.
Por otro lado, China teme que el debate sobre seguridad sea utilizado como pretexto para limitar su avance tecnológico. Se anticipa que ambos líderes discutan estas cuestiones durante la cena estatal programada, donde cada uno llevará consigo representantes del sector tecnológico.
A medida que se aproxima la reunión, el diario oficial chino People’s Daily ha delineado cuatro líneas rojas para Beijing: Taiwán, democracia y derechos humanos, sistemas políticos y derecho al desarrollo. Estas cuestiones son consideradas innegociables por parte china.
Se espera que Xi presione a Trump sobre Taiwán, argumentando que es "el provocador" en las relaciones bilaterales y pidiendo la suspensión de ventas armamentistas hacia la isla. Este contexto se complica aún más dado que Trump aún no ha aprobado un nuevo paquete militar valorado en aproximadamente 14.000 millones de dólares para Taiwán.
A medida que avanza esta cumbre clave, queda claro que tanto China como Estados Unidos están posicionándose estratégicamente ante desafíos internos y externos significativos.