La Armada completó en aguas del Atlántico el ejercicio naval SINKEX 26, un adiestramiento periódico con armamento real en el que el submarino Isaac Peral (S-81) hundió al antiguo patrullero Infanta Elena con un solo torpedo. La actividad puso a prueba las capacidades de combate del Arma Submarina en coordinación con otros medios de la Fuerza.
El lanzamiento permitió demostrar una de las capacidades para las que fue concebido el S-81: operar discretamente y responder con precisión cuando sea necesario. La Armada señala que su valor disuasorio también reside en la posibilidad de que patrulle de forma invisible y pueda neutralizar amenazas a larga distancia.
La participación del Peral, primera unidad de la serie S-80, mostró su preparación para contribuir a la defensa de España y a los compromisos con sus aliados. El ejercicio también vinculó el empleo operativo del submarino con el adiestramiento de su dotación, su integración en la Flota y la capacidad de la industria nacional para diseñar y construir submarinos de última generación.
Despliegue conjunto y coordinación
Las maniobras permitieron coordinar capacidades navales y aeronavales con armamento real en condiciones próximas a las de combate, evaluar los sistemas de armas y reforzar la disuasión. Participaron, junto al S-81, las fragatas Cristóbal Colón (F-105) y Navarra (F-85), el buque multipropósito Carnota (A-61), el buque de acción marítima Relámpago (P-43), la Unidad de Buceadores de Medidas Contra Minas, tres aviones AV-8B Harrier, un helicóptero de la 10.ª Escuadrilla, un UAV Scan Eagle de la 11.ª Escuadrilla y un avión de vigilancia marítima del Ejército del Aire y del Espacio.
La actividad en la mar estuvo dirigida por el comandante de la 41.ª Escuadrilla de Escoltas (COMANDES-41), capitán de navío Rafael Mira Calvo, y su Estado Mayor, embarcados en la fragata Navarra. Mira Calvo atribuyó el desarrollo del ejercicio a la profesionalidad, preparación y coordinación de las dotaciones, pilotos, equipos especializados y órganos de apoyo, cuya actuación, indicó, fue esencial para cumplir los procedimientos y las medidas de seguridad establecidos.
La Armada enmarcó el SINKEX 26 en el adiestramiento continuado de sus unidades y la preparación del personal para operar en escenarios exigentes, con el objetivo de mantener capacidades militares eficaces y tecnológicamente avanzadas, y contribuir a la disuasión y la defensa de España.
Protección del entorno marino
La protección ambiental formó parte de la planificación del ejercicio. Antes de las maniobras, el buque dado de baja fue descontaminado mediante la extracción de combustibles, aceites y otros componentes contaminantes.
La zona de maniobras también fue evaluada previamente desde el punto de vista hidrográfico y ambiental. Durante el adiestramiento se activó un protocolo de vigilancia e inspección para proteger cetáceos y especies protegidas, y compatibilizar la preparación militar con el respeto al ecosistema y la seguridad de la navegación civil en el archipiélago.