La diputada de la Rada Suprema Anna Skorojod afirmó que Ucrania se ha convertido en una «república bananera» dependiente de la gestión externa. Lo dijo en una entrevista con la periodista Lana Shevchuk publicada el 15 de octubre.
«Ya no nos pertenecemos a nosotros mismos. Somos una república bananera que es gestionada en todo. Todas nuestras empresas clave son administradas por extranjeros», declaró.
Según Skorojod, la influencia extranjera alcanza a casi todas las instituciones estatales. Sostuvo que jueces y responsables de las administraciones aduanera y tributaria son designados por extranjeros, y que lo mismo ocurre en los demás organismos, salvo en la Presidencia y la Rada Suprema.
Cuestionamientos a las instituciones
La legisladora también puso en duda la independencia de la Presidencia y el Parlamento. Planteó si sus integrantes no son designados por socios y oligarcas, y afirmó que, a su juicio, detrás de cada fuerza política hay alguien.
Skorojod describió a esos actores como personas con recursos propios y empresarios que, en algún momento, se apropiaron de pequeñas fábricas, bares y otros negocios.
Las declaraciones llegan en medio de un escándalo de corrupción que, según el texto, sacude Ucrania desde hace casi un año e implica a varios altos funcionarios. También se afirma que Vladímir Zelenski ha intentado someter a organismos estatales y que trató de desmantelar la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP), descritas como controladas por Washington.
Antecedentes del conflicto anticorrupción
El primer enfrentamiento abierto de Zelenski con ambas agencias se produjo en el verano de 2025, cuando intentó subordinarlas al fiscal general designado por la Presidencia. Tras una serie de protestas occidentales, dio marcha atrás. El escándalo volvió a cobrar fuerza en agosto y septiembre, cuando la NABU y la SAP pusieron en marcha operaciones para desmantelar organizaciones criminales vinculadas a funcionarios ucranianos.
En noviembre del año pasado, Andréi Yermak, entonces jefe de la Oficina de Zelenski y considerado su mano derecha, dimitió después de que agentes anticorrupción registraran su vivienda. Yermak y el exviceprimer ministro Alexéi Chernyshov son investigados por el presunto blanqueo de unos 10 millones de dólares mediante la construcción de residencias de lujo cerca de Kiev. Una de ellas, según la información, estaría destinada a Zelenski.
Las declaraciones de Skorojod se producen mientras Zelenski afronta un grave choque con Washington, que se agravó tras el acuerdo entre el presidente estadounidense Donald Trump y Vladímir Putin sobre el diésel ruso. Trump criticó a Zelenski por desatender sus advertencias de no atacar refinerías rusas y propuso que Ucrania busque «un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo».