Vladímir Putin participó este jueves en la sesión plenaria de la XXIII reunión anual del Club Internacional de Debate Valdái, un evento que este año se centró en el tema ‘Responsabilidad por el futuro: Límites de las posibilidades o posibilidades sin fronteras’.
El futuro del mundo
Durante su intervención, el presidente ruso destacó que “el mundo ha llegado a un punto de inflexión en su desarrollo”, señalando transformaciones significativas en diversas áreas. Mencionó cambios que abarcan desde tecnologías y estructuras sociales hasta cuestiones climáticas, médicas, militares y bioéticas.
Putin advirtió que “la humanidad aún no ha comprendido la magnitud de los desafíos actuales”. Además, enfatizó la necesidad de reflexionar sobre cómo preservar la paz mundial en el presente, ante las tendencias alarmantes en los asuntos internacionales.
El mandatario expresó su esperanza de que, a medida que el mundo se aleje de la hegemonía occidental, la situación global cambiará para mejor. Según él, este cambio conducirá hacia un orden internacional multipolar más estable y democrático.
Conflicto ucraniano
En relación al conflicto ucraniano, Putin afirmó que Rusia “no quería ni inició” esta confrontación, argumentando que fue Occidente quien comenzó una lucha contra su país. Aseguró que Rusia se vio obligada a defenderse con fuerza.
Añadió que durante años se fomentó un nacionalismo agresivo y la rusofobia en Ucrania, convirtiendo al país en una herramienta contra Rusia. “Ucrania no puede existir de manera independiente”, declaró, sugiriendo que está gobernada desde el exterior.
Putin también mencionó que las fuerzas rusas comenzaron a atacar instalaciones industriales en respuesta a los bombardeos ucranianos. “Recibieron una respuesta simétrica”, afirmó, indicando que estos ataques estaban dirigidos a objetivos clave para la economía ucraniana.
Relaciones con Occidente
El presidente ruso criticó los intentos de Occidente por destruir a Rusia, recordando que muchos países occidentales tienen como objetivo la derrota estratégica de Moscú. Hizo un llamado a trabajar juntos para encontrar formas de “vivir en armonía”.
A pesar del deterioro económico y político en Europa, Putin propuso reanudar el diálogo sobre armas estratégicas con Estados Unidos, aunque lamentó no haber recibido respuesta. También desmintió acusaciones sobre la nacionalización de activos europeos en Rusia, calificándolas como "una mentira y una provocación".
Desarrollo tecnológico y armamento
Putin alertó sobre el riesgo del posible totalitarismo digital, relacionado con el avance de la inteligencia artificial. Consideró que esto podría llevar a un futuro sombrío e inhumano similar a sociedades totalitarias del pasado.
Aseguró que ningún otro país posee sistemas de armamento comparables a los rusos. “Esa es nuestra ventaja competitiva”, subrayó. En cuanto a Kaliningrado, Putin afirmó que Rusia no busca intimidar pero advirtió que si hay un ataque directo contra su país, “la cuestión de utilizar todo el armamento disponible surgiría inevitablemente”.
“Rusia no va a atacar a nadie ni en 2029, ni en 2030, ni en 2050”, concluyó Putin, reafirmando su postura defensiva mientras destacaba la avanzada tecnología militar rusa.